UREÑA RIB

OBRA PICTÓRICA

 

 

 

 

 

CUENTOS

 

LIBROS DE UREÑA RIB

ESCRITORES Y POETAS DOMINICANOS

 

ABELARDO VICIOSO

ABIL PERALTA AGUERO

AÍDA CARTAGENA PORTALATIN

ANDRÉS L. MATEO

ANTONIO FERNÁNDEZ SPENCER

CAMILA HENRÍQUEZ UREÑA

FEDERICO HENRÍQUEZ GRATEREAUX

FRANKLIN MIESES BURGOS

FERNANDO VALERIO HOLGUIN

FERNANDO UREÑA RIB

FLÉRIDA DE NOLASCO

HILMA CONTRERAS

JEANNETTE MILLER

JOSÉ ALCÁNTARA ALMÁNZAR

JOSÉ MÁRMOL

JOSÉ RAFAEL LANTIGUA

JULIA ÁLVAREZ

JUAN BOSCH

junot díaz

MANUEL DEL CABRAL

MANUEL RUEDA

MARCIO VELOZ MAGGIOLO

MARÍA UGARTE

MÁXIMO AVILÉS BLONDA

ENRIQUILLO SÁNCHEZ

EFRAÍM CASTILLO

HILMA CONTRERAS

IGNACIO NOVA

JEANNETTE MILLER

PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA

PEDRO MIR

PEDRO PEIX

RITA INDIANA HERNÁNDEZ

SALOMÉ UREÑA

tony raful

 

VIRGILIO DÍAZ GRULLON

 

 

 

AÍDA CARTAGENA PORTALATÍN

ANDRES L. MATEO

AMADO NERVO

ANTONIO FERNÁNDEZ SPENCER

CARLOS FUENTES

ENRIQUILLO SÁNCHEZ

JEANNETTE MILLER

JOSÉ ALCÁNTARA ALMÁNZAR

JOSÉ MÁRMOL

JOSÉ RAFAEL LANTIGUA

JUAN JOSÉ ARREOLA

JULIA ÁLVAREZ

JULIO CORTÁZAR

JUAN BOSCH

FERNANDO UREÑA RIB

FRANKLIN MIESES BURGOS

GABRIEL GARCIA MARQUEZ

MARCIO VELOZ MAGGIOLO

MANUEL RUEDA

MARIO VARGAS LLOSA

MARTA TRABA

PABLO NERUDA

PEDRO HERNRÍQUEZ UREÑA

PEDRO MIR

HILMA CONTRERAS

RITA INDIANA HERNÁNDEZ

OCTAVIO PAZ

PEDRO MIR

PEDRO PEIX

MANUEL DEL CABRAL

SALOME UREÑA 

 

 

NARRATIVA DOMINICANA

 

LA ESPERA

HILMA CONTRERAS

Premio Nacional de Literatura

 

 

 

 

 

 

HILMA CONTRERAS


LA ESPERA


Como no contestó, una mano cálida la sacudió por las rodillas. Entonces gruñó:

—Vete a dormir y déjame tranquila.

Pero la mano se alargó en una caricia. Josefina se indignó.

—¿Te has quedado a dormir para eso? Se van a dar cuenta, ¡vete!

La otra se tendió en la cama con medio cuerpo sobre Josefina, cuyos músculos se contrajeron defensivamente.

—¡Déjame! Te digo, Lucía, que me dejes.

Lucía rió en sordina.

—Eres cobarde, pero estás loca por abandonarte a las caricias de mis manos.

—Baja la voz, te van a oír... No es verdad, ¡lárgate!

Josefina se revolvió en la cama. Todo aquello era nauseabundo. Al sentir los labios carnosos sobre su vientre tuvo un acceso de ira. Con los dedos furiosos tirando de los cabellos de Lucía para desprendérsela de encima, dijo amenazante:

—Si no te largas ahora mismo, grito. ¿Me oyes? Voy a gritar con todas mis fuerzas.

—No lo harás... Tú le temes demasiado al ridículo para armar un escándalo —se burló la otra—. Tamaña cara pondrían tus hermanos si te vieran en cueros...

Volvió a reír echándole a la cara su aliento de tabaco. Tenía formas hombrunas, casi corpulentas. Comprendiendo que en semejante forcejeo llevaba las de perder, Josefina se inmovilizó de repente, un nudo en cada fibra. La mujer se sintió aliviada y comenzó a acariciarla ávidamente, a restregarse, a besarla. De pronto, se detuvo:

—¿Qué te pasa? ¿Estás muerta?... Tonta, no sabes lo que te pierdes... O es que... Habla ¡Hay un hombre en todo esto! ¡Idiota!

En el apartamento de enfrente hicieron luz. El hueco de la ventana se recortó luminoso sobre la pared detrás de la cama. Lucía murmuró ásperamente:

—Mira lo que has hecho. La vieja María nos ha oído... Esa maldita nunca duerme.

Luego, dulcificando la voz, agregó:

—¿De verdad no quieres que duerma contigo? Un hombre no es mejor, Josefina, créeme.

En el cuadro de luz de la pared apareció la sombra de una cabeza. Llena de susto, la joven replicó desfalleciente:

—Oh, por favor...

—Sí, tonta, me marcho. Yo tampoco quiero escándalo, pero no tardarás en llamarme, estoy segura que me llamarás porque no podrás conciliar el sueño después que mis manos te han tocado. Esperaré... Ven tú a mi cuarto, allí no podrá oírnos la escofieta ésa.

Masculló unas cuantas groserías más antes de escurrirse mal­humorada fuera de la habitación. Casi al mismo tiempo la vecina apagó la luz y fue de nuevo el silencio. Pasaron unos minutos. Un gato maulló cerca, repercutiendo su reclamo en la inmovilidad de Josefina. Entonces se dio cuenta de que los latidos del corazón martillaban todo su cuerpo. Se viró boca abajo. Como le resultó insoportable el contacto tibio de la cama, decidió levantarse. Después de correr el pestillo de la puerta que daba a la habitación contigua, se dirigió temblorosa al cuarto de baño. Abrió la ducha en la oscuridad. El agua fría le arrancó un gemido, pero a medida que le penetraba en la sangre le fue calmando poco a poco el temblor. Chorreante, se acercó al botiquín y encendió la luz. Al cabo de unos segundos de contemplación, sonrió jubilosamente a la turgente juventud de su pecho reflejado en el espejo mientras decía:

-Te los guardaré puros, Amor, aunque sólo nos encontremos en un mundo mejor.





OBRAS:



Cuatro cuentos (1953), Doña Endrina de Catalayud (1953), El ojo de Dios: cuentos de la clandestinidad (1962), La tierra está bramando (1986), Entre dos silencios (1987), Facetas de la vida (Cuentos y minicuentos) (1993).

 



Nació en San Francisco de Macorís, 8/12/1913. Narradora, ensayista y educadora. Hija del prestigioso médico Darío Contreras y Juana Castillo. Fue alfabetizada en París, ciudad europea donde residió su padre entre 1914 y 1920 mientras se especializaba en cirugía. De regreso al país, en 1920, in-gresa al colegio de señoritas Ercilia Pepín en Santiago de los Caballeros a cursar la educación primaria, pero en 1925 sus padres se trasladan nuevamente a Francia donde completa la educación secundaria y se matricula en La Sorbona diplomán-dose en Estudios de Francés Avanzado. En 1932 se inscribe en el Instituto Arqueo-lógico de París el cual abandona en 1933 para retornar a San Francisco de Maco-rís. Desde su retorno en 1933 hasta 1942 vive y desarrolla sus actividades intelec-tuales y laborales entre San Francisco de Macorís, Santiago de los Caballeros y Santo Domingo, ciudad esta última donde se estableció su residencia en 1942. En 1949 se gradúa de licenciada en filosofía en la Universidad de Santo Domingo. Fue Secretaria de Primera Clase y Traductora de la Misión Francesa en República Dominicana (1946-1962) En 1963, a raíz de la muerte de su padre, permanece tres años en Francia, pero en 1966 se reintegra a sus labores diplomáticas en la Embajada de Francia hasta 1975. Desde entonces ha vivido en su pueblo natal, distanciada de los círculos literarios y escribiendo en silencio. El  inicio de su ca-rrera literaria data de 1937 cuando Juan Bosch le publicó los cuentos "Tarde de cristal" y "Los buenos se van" en el periódico Listín Diario. Tres años después pu-blica una serie de relatos en el diario santiaguero La Información, a los que siguen otros en periódicos de Santo Domingo. En 1953 publicó su primera colección de cuentos titulada Cuatro cuentos y una década después El ojo de Dios: cuentos de la clandestinidad. 25 años después (1986) dio a la publicidad su primera y única no-vela, La tierra está bramando y en 1987 su tercer volumen de relatos, Entre dos silencios. Algunos de sus textos narrativos, especialmente el relato "La espera" han sido incluidos en antologías literarias nacionales y extranjeras tales como El cuento de Santo Domingo, de Sócrates Nolasco. Combatidas, combativas y combatientes, de Daisy Cocco De Filippis. Antología del cuento dominicano, de Diógenes Céspedes y Dos siglos de literatura dominicana, de José Alcántara Almánzar. También ha colaborado con los periódicos Hoy, Listín Diario y El Caribe. Pese a su limitada producción su prosa sencilla, testimonial, y ocasionalmente poética, la sitúa entre las narradoras dominicanas contemporáneas más importantes. En el 2002 recibió el Premio Nacional de Literatura, convirtiéndose así en la primera mujer dominicana reconocida con dicho galardón.    

BIBLIOGRAFIA ACTIVA


CUENTO.
Cuatro cuentos. Ciudad Trujillo: Editora Stella, 1953. El ojo de Dios: cuentos de la clandestinidad. Santo Domingo: Ediciones Brigadas Dominicanas, 1962. Entre dos silencios. Santo Domingo: Editora Taller, 1987. Facetas de la vida. Santo Domingo: Editora Taller, 1993.
NOVELA

La tierra está bramando. Santo Domingo: Biblioteca Nacional, 1986.
ENSAYO: Doña Endrina de Calatayud. Ciudad Trujillo: Impresora Arte y Cine, 1955.

BIBLIOGRAFIA PASIVA


Alcántara Almánzar, José. "Hilma Contreras", en  Dos siglos de literatura dominicana (S. XIX-XX). Santo Domingo: Colección Sesquicentenario de la Independencia Nacional, 1996: 65-67. | Azcarate, Graciela. "Historia de familia: la familia Contreras Castillo." Hoy [Isla Abierta], 3 de marzo, 2002: 21-23. | Cabrera, Fernando. "Hilma Contreras", en De los Santos, Danilo-Fernández Rocha, Carlos. Este lado del país llamado el norte. Santo Domin-go: Comisión Permanente de la Feria Nacional del Libro, 1998: 364. |  Céspedes, Dióge-nes. "Hilma Contreras", en Antología del cuento dominicano. Santo Domingo: Editora de Colores, 1996: 55-59. | Cocco De Filippis, Daisy. "Hilma Contreras", en Combatidas, combativas y combatientes. Santo Domingo: Editora Taller, 1992: 109-128. | Cocco De Filippis, Daisy. "Hilma Contreras", en Para que no se olviden: The lives of Women in Dominican His-tory. New York: Ediciones Alcance, 2000: 88-97. | Cocco De Filippis, Daisy. Documents of Dessidence. New York: Cuny Dominican Studies Institute, 2000: 95-103. | Corniel, Zaida. "A Hilma Contreras." Listín Diario [Ventana] 3 de febrero, 2002.| Corniel, Zaida. "A Hilma contreras: Un silencio cortante." Listín Diario [Ventana] 17 de febrero, 2002.| Diccionario enciclopédico dominicano. Vol. 1. Santo Domingo: Sociedad Editorial Dominicana, 1988: 134. | Esteves, Carmen C. y Paravisini-Gebert, Lizabeth. "Hilma Contreras", en Green Cane and Juicy Flotsam. New Jersey: Rutgers University Press, 1991: 68-72. | Fenwick, M. J. "Hilma Contreras", en Writers of the Caribbean and Central América. New York & London: Garland Publishing, 1992: 1253. | García Romero, Rafael. "Perfil y valores narrativos de Hilma Contrearas." [A]hora 1241 (11 de febrero, 2002): 48-49. | Gerón, Cándido. "Hilma Contreras", en  Diccionario de autores dominicanos 1492-1994. 2da. ed. Santo Domingo: Editora Colorscan, 1994: 156. | Guerrero Martínez, Donald. "Hilma Contreras" Hoy, 3 de marzo, 2002: 15. | Herdeck, Donald E. " Hilma Contreras", en Caribbean Writers: A Bio-bibliographical-Critical Encyclopedia. Washington, D. C.: Three Continental Press, 1979: 690. | Lantigua, José Rafael y López Sacha, Francisco. "Hilma Contreras" en Islas en el sol: antología del cuento cubano y dominicano. Ediciones Unión-Ediciones Ferilibro, 1999: 242-246. | Lebrón de Anico, Rosa. "Hilma Contreras: primera mujer Premio Nacional de Lite-ratura." Listín Diario, 3 de febrero, 2002. | Miller, Jeannette. "A propósito de Hilma Con-treras." Hoy [Isla Abierta] 3 de marzo, 2002: 7. | Molina Morillo, Rafael. "Hilma Contre-ras", en  Personalidades dominicanas 1993. Santo Domingo: Molina Morillo y Asociado, 1993: 133. | Nacidit Perdomo, Ylonka. "Hilma Contreras: Entre dos silencios", en Libertad, creación  e identidad. Santo Domingo: Universidad Autónoma de Santo Domingo, 1991: 191-196. | Nacidit-Perdomo, Ylonka. "Hilma Contreras", en Catálogo de escritoras. Santo Domingo: Stanley Gráficas, 1999: 34-36. Nacidit-Perdomo, Ylonka. "Hilma Contreras: La George Sand dominicana." Listín Diario, 27 de enero, 2002. | Nacidit-Perdomo, Ylonka. "Hilma Contreras, la verdadera." Listín Diario [Ventana] 10 de febrero, 2002." | Nadal Nolasco, Juan. "Hilma Contreras y Juan Bosch." El Caribe, 6 de marzo, 2002. | Nolasco, Sócrates. "Hilma Contreras" en El cuento de Santo Domingo. Santo Domingo: Biblioteca Nacional, 1986: 53-62. | Olivier, Maritza "Hilma Contreras", en Cinco siglos con la mujer dominicana. Santo Domingo: Amigo del Hogar, 1975: 111. | Rosario Candelier, Bruno. "Hilma Contreras: el aliento emocional de una cuentística", en Valores de las letras domini-canas. Santiago de los Caballeros: Universidad Católica Madre y Maestra, 1991: 263-267. | Sosa, José Rafael. "Hilma Contreras, su desconocida labor literaria." El Nacional, 5 de julio, 1996. Sosa, José Rafael. "Hilma Contreras, una vida entre dos silencios", El Nacional, 3 de febrero, 2002. Stengre, Carmen. "Hilma Contreras", en Mujeres dominicanas. Ciudad Trujillo: Editorial el Diario, 1943: 45-49. | Vega, Máximo. "La pasión según Hilma Contreras." El siglo [Cultura]  24 de junio, 2000: 2E.


 

 

Ureña Rib has seen his work exhibited around the World and holds a prominent position on the Art scene in his own country, but he admits to be particularly drawn to Montreal, which he visits annually. Renting a studio in the downtown Belgo Building, he immerses himself enthusiastically in the creative and diverse atmosphere of Montreal producing here his works.

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Revisado: May 02, 2013
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