|
| |
|
MUSICA DOMINICANA |
|
LOS INSOMNIOS
DE
PATRICIA PEREYRA
FERNANDO UREÑA RIB
|
|
|

|
|
|
CABARET AZUL
25 de junio de 1997. 5:00 am
ANOCHE, al filo de la diez, asistí
a las NOCHES DE INSOMNIO que Patricia Pereyra cantara en Casa de Teatro.
Ahora, a las cinco de la madrugada, desvelado y cautivo, creo empezar a
entender por qué ella eligió ese título (tan auyentador como fascinante) para
entregarnos el concierto de una veintena de canciones que me han dejado
insomne, estremecido de delirio y ansioso.
He continuado por horas enervado,
lívido, con los ojos enrojecidos, endurecidos por el insomnio y por la rabia.
Me parece mentira que no haya ninguna grabación disponible que recoja la voz
de esta dominicana singular. Creo comprender aquel título, dije antes. Pero no
soy un entendido en estos menesteres. Quizás no haga falta serlo.
El arte es sobre todo una
experiencia. Las artes todas trasiegan sus esencias y se tocan unas a otras
con finísimos hilos. El arte de Patricia Pereyra ha tocado todos mis sentidos
y los ha alborozado abrumadoramente. Sin embargo es curioso que en este
momento no sienta que son hilos los que flotan y me atan a ese fluído
acontecer artístico que Patricia Pereyra llamara Noches de Insomnio.
Siento el arrastrado peso de sus
cadenas. Porque en esta hora oscura, agobiado de trasnoche, nada me amansaría
mas que volver a escuchar esa voz de la que solo me abrazan íntimamente sus
ecos.
El otro fantasma que me asusta, me
oprime y me desvela es que siento que debo decir algo, necesito escribir algo
que traduzca siquiera oscuramente aquel mas que luminoso, deslumbrador
acontecimiento de anoche. Que desate la camisa de fuerza de mi frustración.
Porque nadie aun, señores, nadie de entre los que saben y que pueden, ha
tenido el coraje, la valentía, la iniciativa, la visión de registrar esa voz,
de tomar en sus manos esa estrella y hacer que su sonora luz se desparrame por
el mundo.
Y es que no he escuchado jamás
otra voz capaz de recorrer, con tal intensidad, toda la casi infinita gama de
emociones que fluyen del alma y del fondo de esta tierra. Pero me es imposible
describir cómo la voz de Patricia Pereyra me condujo con sus tenues o
portentosas sonoridades de la exaltación al sollozo, de la amargura al
éxtasis, de la lágrima al canto.
La de Patricia Pereyra es una voz
poderosa que se adelgaza y nos eleva al vértigo de las mas altas cumbres y que
se precipita dramaticamente desde las simas hasta las mas graves y profundas
honduras solo para resurgir del abismo, aletear, flotar, expandirse y
contraerse, serpenteando, serpenteando y deslizándose tierna o sutil hasta los
mas piadosos o sensuales susurros.
Es una voz que acaricia o aruña,
que seduce, que desgarra, que hiere, que se hace bálsamo, que cura, que nos
pone a soñar y que nos quita el sueño. Frente a aquella voz la indiferencia
nos parece un delito. Me asusta que nos demos el lujo de tener en República
Dominicana una voz tan bien dotada, tan educada, tan emotiva y madura, tan
maleable, tan en control y en ejercicio de su plenitud y que sin embargo no
exista algo que no cuesta tanto como vale: un vulgar CD que la atestigüe y
documente.
Esa ausencia, como otras muchas no
menos graves dice y desdice de nuestro manejo de la cultura, que existe,
sobrevive y late a pesar de la indiferencia y el desdén. "Pero así habrá otras
voces", me contradirá algún entendido. Aunque la voz humana es algo muy
singular y único siempre habrá cantantes que imitan otras voces para acercarse
al público que ya han alcanzado reconocimiento. No sucede así con Patricia.
Añadamos la magia, el poder de la bondad, el aura y la formidable presencia
escénica de Patricia Pereyra y tendremos una segura fórmula de éxito.
Porque en Patricia percibimos el
triunfo de la humildad y de la sensillez, el triunfo de las fuerzas del bien.
Sin drogas ni barbitúricos el público estaba arrebatado, embelesado, ébrio de
exaltación, alucinado.
Anoche, entre el público que
vibraba de entusiasmo y que aplaudía frenéticamente, tan estremecidos y
aturdidos de beatitud como yo, estaban algunas grandes voces dominicanas:
Mariadalia Hernández, Ingrid Best, Claudio Cohen y Leo Cordero. Al fondo la
barba de Freddy Ginebra reía complacida. "Los textos poéticos en las canciones
de Patricia Pereyra podrían ser un obstáculo", me refutará algún otro,
pretendido conocedor de los gustos del público y de las veleidosas apetencias
del mercado.
Patricia resucita a
Federico García
Lorca con los puñales rasgueantes de la
guitarra de Juan Francisco Ordóñez y presenciamos cómo Andalucía se le
desangra en la voz, ¿y les parece poco? Patricia hace que la excelente poesía
de Pedro José
Gris tiemble, ruja y se estremezca ¿y
les parece poco? Las composiciones líricas de Patricia Pereyra, plenas de
exquisitas nombranzas, alcanzan aquello que los eruditos llaman imagen
poética. Y entonces me sorprende en esta hora tardía cómo algunos medios
prejuzgan la capacidad del público para amar y disfrutar la poesía.
Agregue usted a esta fórmula la
versatilidad y justa selección tematica, que alcanzan de un lado a un público
adulto mientras del otro ondean desafiantes y revitalizadores aires de
innovación y juventud. Inserte en el cuadro la formidable y rica orquestación,
la limpia ejecución y sonido del grupo que la acompaña.
Guy Frómeta
se apodera desde la batería del espíritu de cada
canción y abre como un mago los espacios para que cada instrumento brille.
Rafa Payán pulsa y altera los acordes de una guitarra impecable siempre;
Wilfredo Nanita demuestra que el talento, la gracia y la disciplina no son
incompatibles con la juventud.
Cukin
Curiel hace toda una exploración
acústica desde la percusión. La clave del éxito reside pues en la calidad de
la ejecución y no en las danzas rituales del mercado. El arte no solo posee
una capacidad propia de comunicación que con frecuencia desborda la de los
medios, sino que exahla una magia y un encantamiento difíciles de medir.
Ademas, ¿cómo afinará el pueblo jamás sus gustos y preferencias si no se le
ofrecen alternativas que lo enriquezcan?
No soy un entendido en estos
menesteres, advertí al principio, pero sé que no se requiere un minucioso
examen de los mercados del disco para advertir que esta voz y estas canciones
suplen una necesidad latente. Los mercados se hacen si existe la voluntad de
crearlos y sobre todo cuando la necesidad existe. Y creo que es parte de la
necesidad de este pueblo que una de sus mejores voces se conserve y se
propague. Pecado grave sería no hacerlo. Crimen atroz sería condenar
irremisiblemente tan bella voz al anonimato y al olvido.
Ahora, cuando ya el día despunta,
cuando los ruidos y apremios urbanos aceleran el paso a los mas diversos
destinos plugo, infiero, insto, pido, reclamo, exijo a quienes corresponda que
impidan que los matices y la coloratura de esa vibrante y brillante voz
dominicana sea ingratamente sepultada en el seno del pueblo al que ella debe
su mas alta, preciada y honda razón de ser. .
|
PATRICIA PEREYRA Y TIZANA
|
Esta banda es una de las más representativas dentro de la
música contemporánea Dominicana. Patricia, oriunda de Santiago de los
Caballeros, comienza su largo recorrido
a mediados de los años ochenta y es actualmente una de las voces
femeninas más respetadas en todo el país.
Su grupo Tizana ha sufrido varias formaciones y cambios de nombre a
través de los años. Ellos se encargan de darle la onda a cada canción
que escribe Patricia. Actualmente, Tizana está formada por cuatro
músicos criollos: Guy Frómeta
(batería y percusión), Federico Méndez (guitarras), Oscar Micheli
(teclados)
y Peter Nova (bajos).
Anteriormente, músicos como Juan Francisco Ordóñez, Héctor Santana, Kike
Del Rosario, Rafael Mirabal, Waldo Madera y Rafa Payán han formado parte
vital
de esta agrupación.
Las canciones de Patricia mezclan el Blues, Jazz, R&B, Funk, Rock,
Bolero y
otros géneros.
La artista ha participado en varios festivales internacionales
(Montreal, Moscú) y en un sin número de conciertos en toda la República
Dominicana. Ha sido nominada a los Premios Casandra en dos ocasiones y
tiene en el mercado dos producciones:
Gala (Aljibe Discos, 1999) y Cabaret Azul (Tereke Discos, 2002).”
“Cabaret azul” reúne a Pereyra y Ordóñez
LOS ARTISTAS PRESENTAN CÁLIDO CONCIERTO EN EL CENTRO CULTURAL DE
ESPAÑA
Rosario Medina Gómez
Patricia Pereyra la noche que reunió un grupo de amigos para compartir
‘‘Cabaret azul’’.
a noche que en principio se vestía de estrellas, se llenó de blues con
la aparición de Patricia Pereyra, quien con su voz rebosada de “feeling”
trajo composiciones al presente, en compañía de Juan Francisco Ordóñez,
tal cual pasó en la década de los ochenta.
Ellos asumieron las letras que tomaron prestadas a Federico García
Lorca, Luis Díaz, Amaury Pérez, Nicolás Guillén, Rafelito Mirabal,
Manuel Jiménez y las juntaron con las propias para retribuir con magia a
un público que acudió antenoche al Centro Cultural Español a dar
respaldo a la calidad.
Con la vestimenta que caracteriza a Patricia Pereyra (batola roja,
cabello peinado en una trenza...) se notó radiante al interpretar los
temas que integran su producción “Cabaret Azul”, que también fue el
nombre del espectáculo en el que fue acompañada por un grupo de músicos
amigos.
Al tiempo que llamaba cada canción al escenario, desde ‘‘El Gato’’,
escrita por Luisa Rebeca, convidaba a Guy Frómeta, David Almengod y
Slobodan Veljkovic a que fueran cómplices cada vez que le robaba los
aplausos al público.
“Cabaret Azul” fue cantado aún debajo de una llovizna que más bien puso
fuerza a la interpretación de la artista, quien confesó haberse sentido
como la primera vez que tocó un escenario.
Tereke Producciones, que es lo mismo que decir Roldán Mármol, fue el
pradrino del trabajo que incluye 12 temas, y que estuvo preparado por un
equipo integrado por Marcos Féliz, Eric Ramos, Augusto Valdivia, Mariano
Hernández y Chichí Peralta, en la percusión.
La noche tanto para Pereyra y Ordóñez tuvo momentos de mayor esplendor
al interpretar poemas como ‘‘La danza’’, de García Lorca, instante en
que cambio su voz a un ritmo de flamenco y de nuevo el auditórium la
reverenció con un estallido de aplausos.
Xiomara Fortuna, parte del sello Tereke Producciones, igual que artistas
plásticos y poetas, acudió al Centro para respaldar a los protagonistas
de Cabaret Azul.
Roldán Mármol, presidente de la disquera, expresó su satisfacción por la
acogida de los asistentes, al tiempo de anunciar que con el respaldo a
este tipo de artistas se trata de hacer llegar el trabajo al plano
internacional.
En un recital de poemas musicalizados, vino la interpretación primero
del Gato, a la que siguió Organdí, Un amor, Improvisación sobre La Reina
de las flores, Crepúsculo, Arcoiris, De Verde Claro, Fantasmas, Tonada
de Toro, Soneto y La Danza, para culminar con el bolero Delirio.
La reacción
Patricia, ¿cómo se siente después de tener este contacto con el público?
Para mí esto es una maravilla. Estuve tan nerviosa como si hubiera sido
la primera vez que cantaba.
¿Cómo evalúa la aceptación de este trabajo al ser presentado nuevamente
tantos años después?
Ha sido una experiencia maravillosa, porque en aquel entonces no hicimos
una presentación formal, fue algo que se preparó entre nosotros con
nuestros recursos. Esa vez no hubo siquiera una puesta en circulación,
ahora fue un éxito porque en ese momento estaba muy avanzado para la
época.
¿Desde esta experiencia, cómo valora la penetración de estos trabajos en
el público dominicano?
Ahora es diferente, estamos avanzando. Hay gente buena haciendo este
tipo de trabajo, ahora el público está dando un apoyo diferente a otros
tiempos cuando todo era con esfuerzo nuestro.
¿Qué es lo próximo que el público puede esperar de Patricia Pereyra?
Estamos trabajando en una nueva producción y claro que tendremos
invitados, pero todavía no me gustaría adelantar nombres porque falta
una serie de detalles.
¿Cómo se llama el nuevo compacto y para cuando estará listo?
Tenemos el nombre pero no lo podemos dar, y creo que para el año que
viene si Dios quiere, ya estará en el mercado.
¿Cuáles son los artistas que, a su juicio, están haciendo algo
importante en este tipo de música?
Ahora hay una nueva generación que va a dar mucho agua que beber en
todas las áreas, por ejemplo, Xiomara Fortuna, Irca, Luís Díaz, Duluc,
David Almengod. Creo que se le debe dar importancia al trabajo de esta
gente joven en el país a los que no se les brinda tanto apoyo.
Sobre ella
Patricia Pereyra, cantante y compositora, emergió en los años ochenta
con su estilo diferente de cantar y una voz salpicada de jazz y blues. Algunos dicen que exponentes como B.B King, Dylan la han marcado hasta
conseguir su propia propuesta.
Se ha confesado “devota de los poemas sencillos que hacen volar la
imaginación”. Presentó junto a su compañero en esta entrega, el
guitarrista Juan Francisco Ordóñez, “Cabaret Azul” en el Centro Cultural
Español, que es considerado su primer aporte a la música contemporánea.
Las grabaciones originales de este compacto datan de 1988, excepto los
temas “Soneto” y “La danza”, producidos en el 2002.
Al valorar el trabajo de Ordóñez dice que él “ resume con su guitarra la
esencia de la verdadera música criolla... sencillamente brillante”.
Esta noche a las 9:00 P.M se presenta en Casa de Teatro con su grupo
Tizana, donde retomarán ritmos como el blues, pop y jazz, para “crear
una sonoridad muy particular, casi íntima”, que pondrá de manifiesto la
historia musical de cada uno de los integrantes.
|
|
|
|

|
|