Pintura Orgánica de Fernando Ureña Rib

DANZA. TEATRO Y MÚSICA EN DOMINICANA

AIDITA SELMAN

BALLET ROTO

CLAUDIA PEÑA DAVID

MERCEDES MORALES

MÓNICA DESPRADEL

EDMUNDO POY

CARLOS VEITIA

SORAYA FRANCO

JUAN FIDEL MIESES

NATALIE CHOQUETTE

NANCY HERRERA

PATRICIA PEREYRA

PATRICIA ASCUASIATI

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DANZA contemporánea

 

LAS FUSIONES coreográficas DE

CARLOS VEITíA

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

Danzas, Pintura al Oleo de Fernando Ureña Rib,

 

 


LAS FUSIONES DE CARLOS VEITIA




Una refrescante e inusitada vitalidad impregna las actuaciones recientes del Ballet Nacional Dominicano. Carlos Veitía, quien lo dirige, se anota un triunfo al presentar su espectáculo Fusión, en la hermosa y acogedora Sala Manuel Rueda, de la Escuela de Bellas Artes.


El espectáculo empieza con “Tiempo de Espera”, una coreografía del mismo Veitía bajo el marco luminoso y evanescente del escenógrafo José Miura. Como coreógrafo, Veitía maneja los hilos narrativos de una danza y cuenta una historia con pasos y con gestos, que develan misterios. Visualmente rica, esta fusión de Veitía consiste en incorporar al ballet algunas ideas de la danza contemporánea. La iluminación de Hjalmar Gómez y la música de Villalobos, de considerable intensidad dramática, inducen al espectador a imaginar las peripecias amorosas de una pareja.


Las interpretaciones que de esta pieza hicieron en días sucesivos Silvia Crespo y Pastora Delgado son remarcables. Pastora Delgado es una bailarina de grandes dotes histriónicas y de poderosa presencia escénica. Silvia se destaca a su vez por la precisión y donosura de sus movimientos. La contraparte masculina estuvo a cargo de Armando González, un bailarín cuya fuerza y destreza no dejan de asombrarnos. Salta como gacela a campo traviesa y sin embargo no pierde nunca su imagen varonil ni el encanto de su juventud.


Habíamos visto ya un par de veces la simpática pieza “Muñecos”, una idea coreográfica del cubano Alberto Méndez. Grato entremés interpretado por Lisbell Piedra, Maikel Acosta y/o Elvis Guzmán. La pericia y jocosidad de estos bailarines es siempre provocante. Una mezcla de sensualidad e inocencia subvierte a la audiencia que no puede menos que reír de buena gana.


Guillermo Cordero, inspirado en la poesía del Último Encuentro entre los mártires dominicanos Minerva Mirabal y Manolo Tavárez, realiza una coreografía plena de amor exaltado por la inminencia de la muerte. Aquí se conjugan la densidad del tema, la música solemne de John Barry, la formidable iluminación y el sobrio vestuario de Adelfina Lluberes. Estos elementos se aúnan para que Pastora Delgado (o Silvia Crespo) y Armando González expresen de manera convincente la angustia y el dolor de una pareja que advierte que la tragedia los ronda, los circunda.


Como coreógrafo, Guillermo Cordero sabe que una pieza no puede perder en ningún momento la dinámica de su acción interna. La pieza no languidece nunca, no insiste en repeticiones vacuas, sino que sigue un ciclo vertiginoso de acontecimientos que se suceden con precisa prontitud.


Fusión, la pieza central del espectáculo, no logró convencerme. Y sin embargo, reconozco en ella elementos de gran belleza y plasticidad. Pero no basta con la sensualidad de los bailarines, ni con lo novedoso de la música africana de Zap Mama. Pedro Pablo Peña, experimentado coreógrafo de Miami, no logra integrar los bailarines al humor, los juegos, la gracia y la dinámica que sugieren estos ritmos africanos. Hay actuaciones individuales dignas de nota. Las de Carolina Silvestre, Ariadna Roblejo, Alejandra Dore, Elvis Guzmán y Maikel Acosta demuestran que un bailarín clásico puede zafarse de las rígidas disciplinas del ballet parisino y sumergirse, dejándose llevar, a los mundos primigenios del África.


La noche terminó con “Canciones”, de Carlos Veitía que revela ricos tesoros de música dominicana, folklórica, contemporánea. En esta pieza coral, los bailarines exorcizan demonios y los dejan libres en movimientos rituales de gran sensualidad. Grato asombro el de la nueva música de Xiomara Fortuna, rica, profunda, misteriosa. Otra sorpresa fue la de Avelino Mejía y los Chineros de Baní. Se destacaron Laura Ramírez, Carolina Silvestre y Susana Fortuna. Claudia Peña David realza esta pieza con el donaire y la gracia de su juventud. El Ballet Nacional logró, sin dudas, una velada esplendorosa.


Fernando Ureña Rib
 

 

Veitía se despide del Ballet Nacional


El artista asegura que su renuncia no deja ningún tipo de malestares
Por Frances Rodríguez / elcaribecdn.com
Jueves 11 de marzo del 2004 actualizado a las 1:47 AM


El artista tiene ya diseñada una amplia agenda de proyectos ligados a Ballet Concierto Dominicano, entre ellos la adaptación del clásico “La cenicienta”.


Cada cual tiene su misión y su tiempo”, expresa como parte de su filosofía de trabajo el coreógrafo y bailarín Carlos Veitía. La frase es además una de las razones que avalan su renuncia, hace tan sólo unas semanas, a su puesto de director del Ballet Nacional Dominicano. Veitía, quien ahora es heredado por la bailarina y directora general de danza, Mary Louise Ventura, explica que su salida de la compañía nacional no tiene un sabor amargo ni deja ningún tipo de desavenencias a su espalda.

El artista plantea que su renuncia se debe esencialmente a que necesitaba más tiempo para sí mismo y para Ballet Concierto Dominicano, una institución creada y dirigida por él. “La escuela requiere más de mí. Hay una nueva generación en espera y entre otras cosas tenía además una operación pendiente y el cansancio de trabajar durante tres años y medio sin descanso”, añade.


Al hacer el balance de los sueños con los que llegó al ballet y cuántos de ellos hizo realidad, Carlos explica que se lleva un poco más de la mitad de todo lo que aspiró para la institución. La reciente edición del Festival de danza de Miami, la producción “Carmina Burana”, presentaciones en la sala Manuel Rueda, de las Escuelas de Bellas Artes y varias ediciones de “Cascanueces” son algunas de las satisfacciones que carga en su equipaje. “Siento el orgullo de saber que hice todo lo que pude. Cuando llegué encontré mucha desorganización en todos los sentidos, artístico y administrativo. Poner en orden todo el panorama fue uno de mis grandes desafíos”, subraya el coreógrafo que también deja espacio para algunas nostalgias. “Lo único que lamento es que creí que podíamos realizar más presentaciones populares y de una u otra manera se vieron frustradas por el factor económico”, dice.

El artista también descartó de plano la hipótesis de que su salida podría tener algún matiz político. Aseguró que no le han hecho ninguna propuesta y que no se le verá detrás de nadie, puesto que sus decisiones y pasos profesionales sólo están avalados en los méritos que ha acumulado a través de los años. “Llegué al Ballet Nacional por mi labor. Es indignante cuando la gente se encarga de politizar todo a su alrededor”, puntualizó Veitía. El manejo burocrático, los recursos financieros y las inconstancias en las entregas de la asignación ya estipulada parecen ser la ‘piedrecilla en el zapato’ de su gestión. No obstante, Veitía aclara que la Secretaria de Estado de Cultura no actuó de forma negligente durante su mandato y que en la medida de lo que le fue posible brindó su apoyo. “Influye también en esto que Cultura es una institución recién creada y que requiere de más tiempo”, añadió.

Por otro lado, el artista explica que la entrada de Mary Louise Ventura al Ballet es acertada porque se trata de una artista de mucha experiencia. Advierte también que tanto el sector gubernamental como el privado deben ofrecer más ayuda, porque sin ese respaldo el trabajo será difícil, no sólo para ella, sino también para cualquier artista que asuma el puesto. “Si no se realiza el compromiso y no hay más apoyo en las necesidades básicas de la institución –como por ejemplo comprar zapatillas, entre otras urgencias– es mejor cerrar el Ballet Nacional”, plantea.

Los proyectos y la energía parecen no tener límites en el universo creativo del coreógrafo. Tan pronto guardó su carpeta de trabajo del Ballet Nacional comenzó a diseñar una agenda que promete mantenerlo cerca de los escenarios el resto del año. Una nueva adaptación de “La cenicienta” prevista para junio próximo y que tendrá como refugio la sala Eduardo Brito del Teatro Nacional es una de las citas que lo emocionan en estos días. “Antes de esta obra tendremos otro trabajo en escena durante abril y una producción a cargo de la escuela de jazz y danza española. Será una función en conjunto que irá a la sala Manuel Rueda para finales de mayo”, señaló el artista que quiere llevar además un espectáculo a Santiago también este mismo año.

Planes con la generación de relevo

Carlos Veitía, quien no descarta reencontrarse en otra oportunidad con la dirección de la Compañía Nacional, ve con optimismo la forma que comienza a adoptar la nueva generación de bailarines del país. Asegura que la escena está llena de talento en espera de espacios. Partiendo de esto es que además visualiza en sus proyectos la idea de rehacer una compañía sobre la base de Ballet Concierto Dominicano. “Me atrae mucho este objetivo porque en la escuela hay mucho talento joven. Pienso que va adquiriendo la fuerza suficiente para sustentar el retorno de la compañía”, concluyó el artista.


Tomado de El Caribe

EL COREOGRAFO, en gran medida, es el creador de la danza, el que usa el movimiento, su imaginación, la destreza de sus bailarines y la música para crear una obra personal e individual.

Es el equivalente del pintor y del compositor, que utilizan, uno, los pinceles, los pigmentos y el lienzo; y el otro las notas musicales, las reglas de composición y los instrumentos para crear sus respectivas obras artísticas.

Desde casi el momento de su fundación como compañía de baile, Ballet Concierto de Puerto Rico ha estado celebrando Festivales de Coreógrafos para estimular la creatividad en el ámbito local e internacional. Este pasado fin de semana presentaron siete coreografías de importantes bailarines y maestros del baile.

Junto a un numeroso y ávido público de amantes de la danza pudimos disfrutar de excelentes obras de distintos festivales. La velada del domingo por la tarde empezó a la hora señalada, de por sí un logro.

La primera parte comenzó con la hermosa y sugestiva pieza titulada Caverna clara del puertorriqueño Jesús Miranda, inspirada por las célebres e impresionantes Cavernas del Río Camuy.

En un espacio en penumbra, sugestivo del interior húmedo y mágico de las entrañas de la tierra, contra un telón de fondo abstracto diseñado por el pintor Jaime Romano, un grupo de bailarines -por parejas- realizaron movimientos angulares y plasmaron un ambiente primigenio ayudados por la música "extraña" de Andreas Vollenweider. Fue un excelente inicio.

De inmediato, como si no quisieran que olvidáramos el fundamento de ballet clásico de Ballet Concierto, la prima ballerina de la compañía, Rebecca Canchani, sólidamente asistida por el premier danseur Osmay Molina, presentaron un bello y espectacular pas de deux, de inspiración mitológica grecorromana y singular dificultad técnica, titulado Diana y Acteón, obra de Agrippina Vaganova, con música de Cesare Pugni.

La oferta coreográfica menos impresionante de la tarde, al menos en nuestra opinión, fue la titulada Ojos que no ven... (los puntos suspensivos se los añadimos nosotros), obra de Ana Sánchez Colberg, puertorriqueña radicada en Londres. La hallamos repetitiva y poco imaginativa, en general, algo confusa en su discurso, aunque tuvo algunos momentos de brillantez.

Antes del intermedio se presentó una excelente coreografía del dominicano Carlos Veitia, titulada Bachata de amor, con música de Juan Luis Guerra, que puso a bailar no sólo a los ocho bailarines en escena, sino al público en sus asientos también. ¡Bravo! Se nos salió pa' fuera lo antillano sin poder evitarlo.

Después del intermedio nos enteramos que se había alargado un tanto por la necesidad de secar el escenario por causa de una impertinente gotera en el techo del teatro. La gota, que caía en medio del escenario, fue producto del brutal aguacero que cayó el domingo por la tarde.

Más adelante, en el último número de la velada, la hermosa Serenade de Balanchine, hubo que parar la función y cerrar el telón para discretamente pasarle un mapo al escenario, pues los bailarines estaban resbalando peligrosamente en un charco. Qué horror que pasen esas cosas sin que nadie haga nada al respecto. Hacemos un llamado al municipio para que resuelva este problema recurrente de una vez por todas. ¿O es que están esperando un accidente y la correspondiente demanda por negligencia? ¡Qué vergüenza, señores!

En homenaje a la genial artista Gilda Navarra se presentó una estupenda recreación de una parte de su "mimodrama" Abelardo y Eloisa, que ella creó para Taller de Histriones. Los intérpretes fueron Denisse Eliza y Carlos Cabrera.

Luego disfrutamos de una excelente obra de la argentina Susana Tabutti, de claro corte homoerótico. Cuatro hombres entorno, encima y alrededor de una plataforma. Nos recordó una obra que vimos en los Cinco años de Andanza. Pero en ésta, las líneas de género están mucho más difusas. Los cuatro intérpretes fueron Osmay Molina, Aureo Andino, Roberto Rosario y Waldemar Quiñonez.

La velada finalizó espléndidamente con la Serenade de George Balanchine, con música de Tchaikowsky, escenificada por Susan Pilarre. Fue hermosa y delicada, pero visualmente poderosa al mismo tiempo.

En fin, una gran velada artística de la cual hay mucho de qué enorgullecerse.

A la salida nos topamos con una gigantesca congestión de tránsito, agravada por el aguacero, pues a algún genio se le ocurrió cerrar la avenida Ponce de León para celebrar un maratón un domingo, a las 7:00 de la noche, en el Viejo San Juan. "¡Ese es Puerto Rico, míster!".
 

Jorge E. Martínez Solá

 

 

Ureña Rib has seen his work exhibited around the World and holds a prominent position on the Art scene in his own country, but he admits to be particularly drawn to Montreal, which he visits annually. Renting a studio in the downtown Belgo Building, he immerses himself enthusiastically in the creative and diverse atmosphere of Montreal producing here his works.

FERNANDO URENA RIB

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Revisado: May 21, 2013
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