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ARTE DOMINICANO

 

LA MAGIA DEL MIEDO EN

FERNANDO VARELA 

RICARDO RAMÓN JARNE/ JOSÉ BOBADILLA

 

 

 

 

LA MAGIA DEL MIEDO

RICARDO RAMÓN JARNE

Puede el arte contemporáneo explicar el mundo de la misma manera que la filosofía o la religión? Fernando Varela suma su experiencia como artista a sus conocimientos filosóficos, a sus sentimientos religiosos, a la práctica y disfrute de la literatura y de la música, en su obra plástica, en un posible intento de explicar el mundo con sus cuadros e instalaciones.

En La Magia del Miedo incurre en el terreno de la instalación, pero no como juego fascinador, ni como un encantador de masas de fin de siglo, sino como una extensión más de sus posibilidades plásticas para explicarse y hacerse comprender.

En la relación habitual del artista con su entorno, muy pocas veces el pueblo participa del proceso artístico; aquí Fernando Varela realiza una encuesta sociológica para averiguar cuáles son los 6 ó 7 miedos más comunes de la población, que se plasmarán en los muros de la Sala Prats Ventós. También en estas instalaciones los visitantes pueden escribir sus miedos y reflexiones, donde permanecerán expuestas junto a las reflexiones de pensadores que hayan incursionado sobre el tema. Al fondo de la sala aparece escrito el capítulo La Magia del Miedo del filósofo Scheneidefranken. Este mismo escrito se presentará en forma de rollito con el texto. En esta instalación, la relación público-artística se extiende más allá de la mera contemplación de la obra, la participación es tan importante en esta obra como la imagen plástica de la misma.

Dualidad es una pieza digna de museo, no solamente por su calidad artística y magnífica realización, sino porque es fundamental para entender la obra de Fernando Varela, en su búsqueda del origen, de lo esencial. Varela presenta en esta obra la simetría de lo opuesto.

La conceptualización formal de una experiencia interior originada por un proceso febril en la infancia del autor y repetida en su madurez en estado de oración profunda, da origen a la instalación Estados Alterados, en la que representa la vivencia "simultánea del Todo como lo inconmensurable y lo mínimo como el yo".

Uno de los artistas que más ha influído en la segunda mitad del siglo al arte contemporáneo y mundial es Joseph Beuys. Fernando Varela tiene unas preocupaciones místicas y plásticas paralelas al gran creador centroeuropeo, por lo que ha realizado 5 cajas en Homenaje a Beuys que contienen imágenes, objetos y materiales como la grasa, fieltro, la madera, la cera de abeja, que hacen confluir la estética de Varela con la de Beuys.

Si el manifiesto estético era la obra Dualidad; el manifiesto ético lo representa Unificación, donde las letras son el componente básico del lenguaje y van conformando la palabra amor, clave para llegar al conocimiento o Vivencia Divina.

La cruz que compone Réquiem es el símbolo de esa vivencia Divina; concreta en una religión, en esta pieza los siete movimientos del Réquiem de Faure están escritos en cada uno de los cuadros que forman la cruz. Música, literatura, pintura y religión se unen en una composición en la que Fernando Varela demuestra su dominio de los elementos y la lucidez artística.

En la Galería Larrama se muestra la explosión pictórica Fernando Varela – Obras Recientes. La compartimentación, el orden, la oposición, el contraste, la perfección, el detallismo, dominan en esta colección pictórica; hasta el formato está tan medido que es obviamente el resultado de su geometría inherentemente proporcionada.

A la contención gestual que domina la última etapa de Varela, el cuadro La Formación de la Dualidad sirve de magnífico interludio entre una etapa y otra. La compartimentación que será contundente en los demás cuadros, aquí se ve atenuada por la forma elíptica casi ojival, en el que aparece la charca de letras, todo en los colores terrosos, tan específicos de Varela, y la parte superior a la que vemos de manera explícita y didáctia, la formación del signo dual que será común y que en otra obra como Génesis II aparece en su estado intermedio.

La paleta se enfría cada vez más, dominando los grises y azulados, el blanco fucsia y el negro. Las formas ovales y espirales se oponen a una sopa de letras infinita que ocupa en ocasiones toda la superficie dle cuadro, con una calidad de texturas poco común en el arte contemporáneo, comparable a Tapies.

Como Robert Ryman, Varela es un pintor optimista y sereno que busca deleitar nuestros sentidos. Sus obras deben afectar al espectador de la misma forma que nos afecta el escuchar buena música.

Ricardo Ramón Jarne
Director Centro Cultural de España

 

FERNANDO VARELA

Por José Bobadilla

Fernando Varela se radicó en República Dominicana desde hace tres décadas, sorprendiéndonos desde sus inicios como pintor con obras de una sólida contundencia que lo acreditan como un notable maestro.

Amo y señor de un abstraccionismo que se nos ocurre concreto, por la claridad palmaria de sus símbolos, los que en reiteraciones asombrosas consiguen expresar paralelismos de extraordinaria belleza y serena complejidad, Varela ha ido acumulando un universo de esquemas temáticos muy personal, de originalísima factura, en donde lo tomado de corrientes y maestros se convierte en un logro particular, en voz inconfundible, en señalada explosión de vida y sensaciones que atrapan la visión conduciéndola a un abismo pletórico de inefables sorpresas y una insaciable persecución de una realidad trascendente como interior.

Esto así, en el deseo de señalar con notable urgencia algunos trazos que nos ayuden a ponderar lo que ya se ha convertido en uno de los aportes más importantes a la pintura dominicana de los últimos cien años, ciertamente los únicos en los cuales hemos visto surgir obras como la de Liz o la de Oviedo, entre otros, también de un singular valor.

Varela es un maestro de la ambigüedad. De entrada, un formulismo mínimo se entrega como el umbral que atesora los detalles, los que van aflorando uno a uno hasta un desconcertante infinito de posibilidades que convierten a cada lienzo en ecuación y metáfora, en retruécano que al repetirse va creciendo y diferenciándose del punto de partida hasta hacerse un insondable discurso que predispone a la razón hacia las rutas de una multiplicidad que sin duda es el abismo del yo con todas sus relevancias, la sima que contiene la condición de lo humano en lo más exquisito e inextricable de sus apelaciones.

[A]. Maestro, al mostrar con insistencia la piedra o lo pétreo como vestido y personaje, ese tegumento fósil sobre o en el cual quedan atrapadas las formas de su expresión, se nos antoja una apología del silencio, no como muerte, no como una nada, sino como el caldo que nutre o alimenta una verdad. ¿En el silencio obvio y reiterativo de su pintura hay un protagonista oculto? ¿Qué valor posee el silencio como atributo supremo de una enjundiosa inmensidad?

Fernando Valera. El artista, en la búsqueda de expresar sus sentimientos a través de la obra, recurre a todos los medios al alcance de su mano para que el pensamiento artístico logre su más fiel expresión de aquello que vive dentro de él.




Fernando Valera

Gran parte de mi trabajo, sobre todo mis dibujos y pinturas, se forman a partir de lo pétreo, de aquello que permaneciendo, también cambia, que sirve de atmósfera para el desenlace de la obra. Lo pétreo es siempre testigo de lo eterno, y como sabes, mi obra ronda constantemente alrededor de este significado último de la vida misma. Lo pétreo es la piel que relata la historia, es allí, para mí, donde duermen las memorias de la vida. Creo que en mi obra hay una constante evocación del silencio, pues es en él que se gesta y desarrolla todo lo creado.

El silencio es necesidad para el creador y requerimiento para el observador. Sin él nada podemos oír... Mi obra es recurrente en cuanto al uso del símbolo como desvelador del conocimiento. Siempre se apoya en el silencio, pues el poder del símbolo se evade de lo superfluo y necesita siempre de éste para dar a conocer sus últimos significados.

[A]. Su temática hace galas de un virtuosismo filosófico de elementales recurrencias hacia el problema del ser dentro de los esquemas de una totalidad concebida como creación. Esto nos lleva a los fundamentos de un planteamiento religioso, que si bien se muestra siempre desnudo de elementos vacuos, es decir supersticiosos, ataca con innegable gracia la raíz de las incertidumbres del hombre desde la vertiente en que todos nos asumimos como espectadores perplejos ante las incógnitas de la existencia. ¿Cómo es Dios y su trabajo en las magnitudes del arte de Fernando Varela?

FV. El Adonai es silencio viviente, atraviesa al cosmos de forma y en formas infinitas. ¿Qué puede ser el artista en los lúcidos momentos de la historia de la humanidad sino un pálido evocador de su gloria?
El arte, en todas sus formas, así como la naturaleza y el amor, son las manifestaciones más intensas que vive el hombre como intuición de lo divino.

SIGNIFICADO DEL COLOR

[A]. El color, ese don supremo de la luz, es el adjetivo en el discurso plástico, siempre que el mismo no se sustantive al desvincularse de los perfiles y los gestos que establecen un argumento. En su pintura se nos presenta con la más falsa forma plana. Quiero decir: observamos de relumbrón una loza, un manto, que al irse acomodando el ojo en la superficie no es tal, sino ebullición, pálpito, multiplicidad, riqueza cromática que abarca concienzudamente todos los registros imaginables en una gama o gamas convergentes, para regresarnos a la totalidad inicial, pero ahora cargados con la maravilla de infinidad de matices, que como señaláramos al principio se convierten en un complicadísimo y delicioso juego, en un inteligente regodeo que abre increíbles vertientes de interpretación en el fragmento y en el conjunto. ¿Podría darnos su definición del color, su naturaleza y propósito en la temática vareliana?

FV. El color en mi obra busca ser un instrumento más para el logro de la expresión. En su incontenible poder expresivo el color asume los matices del alma del artista permitiéndole así manifestar los más sutiles e íntimos estados internos.

Evocado y nutrido por la materia, re-creado por el espíritu, el color puede traducir la esencia de cada cosa y al mismo tiempo corresponder a la intensidad del impacto emotivo.

Siempre he dicho que mi pasión por las artes plásticas y la música se encuentran en el color, en esa paleta baja que caracteriza mi obra y que se refleja en la música del sonido perfecto del cello, que es mi instrumento favorito.

El color, en sus infinitas posibilidades, abre siempre nuevos mundos para manifestar lo inmanifestado, que es finalmente la necesidad de todo artista.

[A]. Podríamos hablar de rosas y espirales, de árboles, nubes o desiertos en piedras estilizadas. En fin, acceder a un sentido didáctico gracias a los símbolos. Y sin embargo, en lo esencial, Varela es silencio en ebullición, es vital confesión de búsqueda trascendente, es calculada y ambigua serenidad cromática, es firmeza reiterativa que ensancha sus posibilidades en cada círculo concéntrico según crecen sus lienzos. Y es, en definitiva, él, como una totalidad de pasos hacia esa presencia de exquisito explayamiento de una verdad rotunda, desprovista de retóricas inútiles, concluyente en su soberbia elementalidad, la que lo establece como creador de arquetipos que encierran una no menos exquisita escogencia de elementos que lo hacen rimar con los mejores momentos del arte universal. ¿Cuál es el sitio del hombre y su destino en el drama plástico de Fernando Varela?

FV. El hombre-mujer es el leit-motiv de toda mi obra. De una forma u otra uno siempre refleja en su trabajo aquello que es más intenso, la urgencia interior de cada uno de nosotros.

El drama cósmico de la humanidad es su alejamiento y caída de su origen espiritual. Mi obra intenta reflexionar sobre esta verdad, y así mismo sobre el camino que conduce de regreso a la patria perdida.
Siempre he sido un optimista y creo en la redención final de la humanidad. Aún en momentos oscuros mantengo la esperanza en el destino trazado para el hombre, destino éste de gloria y redención.


 

 

 

ARTE URUGUAYO

 

 

Alinda Núñez

agueda dicandro

ANNA RANK

Ángel Kalenberg

antonio frasconi

Carlos Musso

Carlos Seveso

clever lara

Diego Donner

Diego Masi

Eduardo Cardozo

Felipe Secco

gonzalo fonseca

ignacio iturria

josé cuneo

josé pedro costigliolo

jorge damiani

JORGE PAEZ VILARÓ

JOAQUÍN TORRES GARCÍA

FERNANDO VARELA

Luis camnitzer

Marcelo Mendizábal

Martín Verges

nelson ramos

NORA KIMELMAN

pablo atchugarry

PEDRO FIGARI

Pablo Damiani

ricardo pascale

rimer cardillo

Rita Fischer

RAFAEL BARRADAS

SERGIO VIERA

ZULLY LARA

 

FERNANDO UREÑA RIB

CUENTOS

LA INICIACIÓN

CELAJES

MALENANORADA

EL NAHUAL

PULPO A LA GALLEGA

LA PORTEÑA

LA TOSCANA

LA PUTANA DE PERPIGNAN

LA TORRE VIGILADA

LA SOLUCIÓN EN EL OMBLIGO

LA VENUS DE TABOGA

LA SALAMANDRA

VIENTOS DEL NORTE

LA VINDICACIÓN DE OMAR

EL ABRAZO

DEL LIBRO FÁBULAS URBANAS

OBRA PICTÓRICA

ABSTRACCIONES

AMAZONAS

CRISÁLIDAS

DIBUJOS

FIGURACIONES

FORTUNA

ONÍRICA

LÚDICA

ORÁCULOS

DADORAS

NINFAS

OCEÁNICA

ORGÁNICA

DEL LIBRO DECIR LA PIEL

BIOGRAFÍA

 

 

   

 

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