ARTE CUBANO

 

AMELIA PELAEZ

Mario Carreño

JULIO LARRAZ

DOPICO LERNER

ELEOMAR PUENTE

TANYA VALETTE

WILFREDO LAM

 

CUENTOS

UREÑA RIB

 

 

 

OBRA PICTÓRICA

 

ABSTRACCIONES

ALEGORÍAS

AMAZONAS

CRISÁLIDAS

CRÍTICAS

COLSON

DANZAS

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LÚDICA

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TRÓPICO

 

PINTORES CHILENOS

 

ALBERTO VALENZUELA

Arturo Duclos

gonzalo cienfuegos

Benito Rojo

Benjamín Lira

CLAUDIO BRAVO

Francisco Smythe.

Hernán Miranda

JOSÉ BALMES

JUAN FRANCISCO GONZÁLEZ ESCOBAR

Sammy Benmayor

Gracia Barrio

MARÍA VICTORIA POLANCO

Mario Carreño

NEMESIO ANTUNEZ

ROBERTO MATTA

Roser Bru

Patricio de la O

PEDRO LIRA RENCORET

 

 

 

PINTURA CUBANA

 

LA NARRATIVA DE

TANYA VALETTE

 

 

 

La memoria, ese cuerpo intangible, evanescente y voluble de imágenes que guardamos en un pomo de porcelana, en un baúl de flejes oxidados, repleto de objetos tan inútiles como imprescindibles, es la materia prima de la narrativa fluida y casi silenciosa de Tanya Valette. Los personajes se mueven sigilosos, observados y observantes, atentos, sí y quizás intranquilos y ocultos tras un segundo plano de la acción inminente que irrumpe en el ámbito visual, como si la vida ocurriera al otro lado de un cristal (del auto o del tren que se mueve) encuadrado en de la ventana. Este sentido de transición y de inminencia se apodera del lector, quien es transformado muchas veces de espectador anhelante a testigo presencial de un mundo que cambia incomprensiblemente y de manera vertiginosa.

 

Fernando Ureña Rib

 

 

 

Anímate, cógele el pasito al '70 *
Tanya Valette
La televisión comenzaba poco a poco a invadir nuestra vida cotidiana. A partir de allí me dí cuenta que había también una versión en blanco y negro de la vida y de las cosas. Los americanos nos quitaron esa anciana ilusión de que era todavía posible soñar con conquistar un espacio inalcanzable. Los americanos pisaron la luna y yo guardo aún la postal con los tres astronautas que me enviara Rahintel alguna tarde del 1969.En aquel entonces vivía en la segunda planta de una casa del Ensanche La Fé. Desde el balcón veía la mítica curvita de la Paraguay. El caballo Felo Flores era nuestro héroe nacional, y mi papá y sus amigos miraban con prismáticos lo que Simón Alfonso Pemberton narraba magistralmente por la radio. Pero no sólo el hipódromo veía yo asomada a la altura de mis ocho años. Una tarde también ví pasar el entierro de los muchachos del Club Mauricio Baéz, la calle como un río, y el silencio. No sé por qué lo recuerdo en blanco y negro. Como si lo hubiera visto en la tele. Como si hubiera pasado en un capítulo de "Los Vengadores" o en una de esas peleas de lucha libre que me dejaban toda la noche del sábado en vela.Quizá quiera la memoria tenderme una trampa tierna, asimilar ese recuerdo a una imagen incierta, como las de la tele. Porque en aquella época era preferible sumergirse en aquel mundo en blanco y negro, ese universo fantástico del "Capitán Nemo". La vida, allá afuera, era una neblina densa, un "a colores y cinemascope" extrañamente mudo.Le cogimos el pasito al '70 y nos cambiamos de barrio. Desde Los Prados la realidad era todavía menos consistente. Yo seguía inmersa en revueltas interiores. No lograban inquietarme mis muñecas, pero el secuestro del Coronel Crowley lo llevo inscrito como uno de los acontecimientos inolvidables de aquel tiempo. Las noticias le ganaron en espanto a los crímenes en "El Detective Millonario". Recuerdo a los chicos montándose en el avión que los llevaría a Canadá, recuerdo que ingenuamente desde la sala de mi casa les dije adiós al Moreno y a Luis Pina: el primero era un asiduo visitante de la casa de mi abuela, el segundo vivió en ella hasta que un día -después comprendimos el por qué- desapareció misteriosamente.Todo era tan evidente, lo que hacía todavía más incomprensible el silencio.Son muchas las imágenes y pocos los sonidos de aquel tiempo. El "Suceso del día" compitiendo con "Te regalo estas dos rosas cariñosas...", era la cultura radial que me regalaba Laura, nuestra cocinera.Un día mi mamá gritó un coño largo y ahogado, habían matado a otros amigos en el kilómetro 12 de la Autopista de Las Américas. Después fue la madrugada en la que un hermano de Francis Caamaño vino a tocar a la puerta de mi casa para llorar con mi padre, con quien había hecho la escuela.Pero no pasaba nada. Nada. Todo el mundo se iba al trabajo o a la escuela muy temprano. Y en la noche "Misión Imposible" volvía a sumergirnos en el universo de los sueños de cartón, esos que nunca lográbamos encontrar debajo de la almohada.Un día la tele tuvo destellos de colores. Una piñata a la cual, después de mucho apalear logras sacarle caramelos, serpentinas y confettis. "Siete días con el pueblo" rompió fugazmente el silencio. Se asociaron en mi memoria entonces el color y el estruendo. Encontré una tercera dimensión. Logré al fin ganarle a los americanos que seguían o "Perdidos en el espacio" o en una ridícula isla con personajes aún más ridículos que podían llamarse "Guilligan". Mi cuaderno de álgebra tenía copiada en su última página "La canción del elegido". Aprendí que no todos los cantantes españoles se llamaban Nino Bravo o Camilo Sesto y que pisar las calles de Santiago nuevamente era un hermoso sueño colectivo.La música tomó a partir de allí, para mí, posibilidades que hasta entonces no pensé fueran asociables.Empecé a cantar mientras las luces de neón que acababan de instalar en mi barrio le cambiaban los tonos a mi ropa y a mis manos. Y descubrí que igual se podía llorar viendo el capítulo final de "Los hermanos Coraje", que cantando "Aquellas peque-ñas cosas" de Serrat. El universo se amplió y no había manera ya de dar marcha atrás. Nadie podría impedirnos cantarle a Mamá Tingó ni que vinieran los chicos del campo a la ciudad, no sólo a cantarle a las madres su inmenso amor filial, sino a revelarnos también que éramos mar y más que nada tierra, que María no era la misma que todos nos decían...Vinieron a invitarnos a un Convite que nunca terminaría. Luis Días nos enseñó que tenía-mos un cuerpo que se movía al compás de otros ritmos. Ritmos que siempre estuvieron allí, en una memoria ancianamente ultrajada y escondida.En la tele, el hombre y la mujer se hicieron biónicos, pero ya a nadie le importaba. Afuera éramos los mejores. Y ya nunca más tuvimos miedo.
*Jingle de la campaña televisiva del ron Brugal en la navidad del 69: "¡Anímate! Cógele el pasito al 70 / ponte en monda con Brugal / ¡Decídete! ¡Avívate! / Ven a la movida, coge el paso / y ponte en onda con Brugal."

 

Tanya Valette

 

TANYA VALETTE

Nacida en Santo Domingo, República Dominicana, en 1962, Tanya Valette estudió, entre 1978 y 1983, la licenciatura en Psicología Social, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Desde 1986, hasta que se graduó como editora cuatro años después, formó parte de la 1ra Generación de la Escuela Internacional Cine y Televisión, San Antonio de los Baños, Cuba. Laboralmente se dedicó como free lance radicada en Francia, a la escritura, la producción y realización de documentales., entre otros Ti Malice (premio de Aide a l'écriture, del CNC en Francia, en 1997, y premio Avance sur recettes del Procirep, en 1999).


Filmografía
Luego del 2001, también como free lance en Francia amplió el radio de acciones e incursionó en la dirección de comerciales, videos experimentales, documentales e infomerciales, en la dirección de arte de estos últimos, en la asistencia de dirección de comerciales y videos musicales; fue guionista de largometrajes, trabajó en la producción (llegó a ser jefa de producción de los videos musicales de A-Z Films, asesoró proyectos y guiones de ficción y documentales, impartió clases, fue asistente en la dirección y casting de La tragedia Llenas y en 2004 obtuvo mención especial del Festival Latino Buenos Aires por los video artes Acrílica y Sopa de Hongos.

Entre 2002 y la actualidad ha sido profesora de escritura de guión literario y técnico para INFOTEP, GC FILMS, CERTV y CASA CHAVON; fue encargada de la realización y del área de proyectos de la Televisión Educativa, y también se encargó del sector de Educación y Asuntos Internacionales en la Dirección Nacional de Cine, de República Dominicana. Coordinó los talleres interinstitucionales entre FUNGLODE y la Escuela Internacional de Cine y TV desde 2006 hasta ser nombrada Directora General de la misma Escuela donde se graduó como editora.

 

 

FERNANDO URENA RIB

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Revisado: May 28, 2013

 

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