PINTURAS Y ESCULTURAS

Pintura Orgánica de Fernando Ureña Rib

 

SANTO DOMINGO  

ARTE COLOMBIANO

 

 

 

 

 CUENTOS DE

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

OBRA PICTÓRICA

ABSTRACCIONES

ALEGORÍAS

AMAZONAS

CRISÁLIDAS

DIBUJOS

FIGURACIONES

FORTUNA

ONÍRICA

LÚDICA

ORÁCULOS

DADORAS

NINFAS

OCEÁNICA

ORGÁNICA

 

 

escultoras colombianas

 

LA LIBRE GEOMETRÍA DEL ESPÍRITU EN

masayo andrade

FERNANDO UREÑA RIB

 

 

Masayo Andrade

 

 

 

 

 

LA LIBRE GEOMETRÍA DEL ESPÍRITU EN MASAYO ANDRADE
 

FERNANDO UREÑA RIB

La obra de la escultora colombiana Masayo Andrade despierta en el espectador la evocación de repercusiones sonoras. Parecerá extraño. Pero esa vocación sinfónica o polifónica se debe a la reiteración de ciertas líneas que ella altera de manera sensible a fin de consolidar la unicidad temática y provocar la sensación del eco. Pero además, los elementos más distantes son a veces de una dimensión mayor que los cercanos. No es preciso enfatizar aquí el juego visual que esta novedosa perspectiva ofrece.

Estamos pues ante la geometría libre del  espíritu, que se apodera de los muros y de los elementos masivos y los eleva a una dimensión superior con vocación ritual. Masayo Andrade es sumamente creativa en el manejo de esos elementos, aunque su obra se entronca con cierta "escultórica de la modernidad" en la que sobresalen maestros de la talla de Edgar Negret y de Eduardo Ramírez Villamizar, por ejemplo.

En Masayo Andrade, sin embargo,  el tratamiento de la materia no es secundario al diseño estructural de las formas, que se adhieren al espacio como lo hace la música, de forma intemporal, como si siempre hubiesen estado allí, en aquel parque o en este salón.

Masayo Andrade sabe cómo se complementan al unísono la materia y el espíritu, cual si fuesen armonías sonoras que se sostienen sin disturbarse en en medio de una composición musical grandiosa.

Hay en su estructuración una conjunción de líneas rectas y curvas que se concatenan de manera amable y al mismo tiempo poderosa. Ella quiebra la verticalidad de esas líneas y juega con elementos conocidos como la pirámide o el cubo, alternándolos y alterándolos, es decir...rehaciéndolos. En este juego usted se acerca al símbolo (como en una  pieza titulada Hoyo Negro).

Lo cierto es que de su obra emana una fuerza casi sagrada, ceremonial. Como si estuviésemos frente a los vestigios de algún templo ancestral y olvidado.



 

 

 

FICHA DEL MUSEO

 

CRITICA

"Masayo Andrade, renunció a ser arquitecta porque la raptó la pintura ...

De algún modo siente que los grandes culpables de su cambio no fueron los planos ni las maquetas en los que debía trabajar en su carrera inicial si no unos hombres misteriosos de los que no se sabe de donde venían ni a donde fueron, pero que dejaron una cultura tan mítica y extraña como es la agustiniana. De ellos le nació la atracción hacia lo simbólico lo mítico lo que no se explica fácilmente y también la atracción por la materia, el trabajo con la tierra, el volumen, el poder escultórico de la piedra".

Fausto Panesso



"Ella hace pocas renuncias, por el contrario se concede el derecho a utilizar de manera inteligente una gama de recursos visuales y técnicos Collage, ensamblaje, pinturas, transparencias, a pesar de lo cual no existe dispersión o heterogenidad, las obras son coherentes consigo mismas con las demás, formando una unidad conceptual y visual"

María Clara Martínez



Tomado del folleto: Masayo Andrade - 1994

Galería Diners - Bogotá



ENTRE NATURALEZA Y ARTIFICIO


de María Margarita García

Como son arquitectas, pertenecen a generaciones distintas. Mercedes Esteves y Masayo Andrade llegaron a las artes plásticas por diferentes caminos y, por supuesto, han tomado rumbos diversos. Ambas en su cotidianidad reflejan algo de su personalidad en sus trabajos. La una ha pasado de los medios técnicos a la pintura y la otra ha dejado el lienzo para introducirse de lleno en la escultura y el manejo del espacio. Mercedes Esteves trabaja con lo que encuentra diariamente. Sus experiencias se perciben en cada una de sus obras. En ellas se advierte su interés por el video, las imágenes repetidas, el movimiento, la luz, el color, la superficie, los círculos, los símbolos, los signos y la señales asistemáticas.......

LA NATURALEZA EN SU RECINTO


Entre tanto, la naturaleza guía las obras de Masayo Andrade que se apropia del espacio y lo limita a su modo. En ellas se advierte el concepto de volumen de quien ha tenido una formación de arquitecto. Combina no sólo conceptos sino materiales propios de aquella disciplina como son los cementos coloreados, las arenas y los yesos. En sus obras cercanas a la abstracción y al manejo de los espacios, también de la ritualidad y de la espiritualidad, enfrenta el reto para hallar una unidad visual. "Busco el contraste entre volúmenes masivos y rígidos de origen arquitectónico y elementos livianos y curvos trabajados como cortinas metálicas. Con esto encuentro un doble movimiento: interior y exterior, que me permite vislumbrar un espacio emocional propio".

Los tonos tierra se toman la totalidad de sus esculturas. Ya poco queda de los dorados que utilizó en sus primeras obras -pinturas- en las que se respiraba algo de los tiempos pasados no sólo en América Latina sino en Europa. Sin embargo, sus trabajos abordados de una manera más contemporánea salieron de la bidimensionalidad a la tridimensionalidad. Esa ruptura la comenzó a sentir hace una década cuando creó una serie que surgió de un tríptico agarrado con bisagras donde los huecos empezaron a hacer parte integral de sus pinturas y que le dieron la oportunidad de romper con la bidimensionalidad en la que había estado por años y en la que se interesó desde niña. Pues Masayo Andrade creció en medio de planos de ingeniería, de obras de arte, de olor a trementina. Los domingos veía a su padre encerrarse en su estudio a pintar y el resto de la semana disfrutaba su tiempo libre hojeando los libros de arte. Se detenía en las figuras alargadas y simbólicas de "el Greco" y en los fondos dorados de los primitivos italianos. Pero también se deslizaba sigilosamente por los espacios de su casa para observar las obras coloniales, fruto de la afición de su madre. Sentía que ese era su espacio vital, pero solo. Veinte años después, cuando llegó a París, se arriesgó a meterse en las artes plásticas. Nada la detenía en su empeño. Había dejado a un lado sus estudios de arduitectura y pensaba que debía dedicarse a lo que en realidad le apasionaba: el aI-te. Caminó por los Campos Elíseos, se detuvo en el Louvre y buscó un lugar para estudiar historia del arte. Pero no se contentó con eso. Un día resolvió comprar un par de pinceles, óleos, trementina y lienzos. Se dedicó a pintar en un estudio improvisado. En la cocina de su casa armó un bodegón al que le dio su propio estilo. Manejó la luz y las transparencias y en una vinagrera reflejó los elementos de su apartamento. Se convirtió en autodidacta hasta que regresó a Colombia donde buscó una escuela para aprender la técnica, pero las clásicas bases académicas la alejaron de ese lugar lleno de gente y en el que nunca hizo lo que le pedían.

Siempre guiada por la experimentación mezcló el óleo con el acrílico, los elementos naturales con los artificiales. Se detuvo en las texturas con las que expresó su propia visión de las civilizaciones pasadas y después de observar con atención las esculturas de San Agustín, las recreó en su estudio de una manera abstracta en las que se percibía algo de la esencia ritual que poco a poco ha ido creciendo no sólo en sus lienzos, sino en los objetos tridimensionales que ahora copan la totalidad de su taller y en los que se advierte su interés por la composición, las texturas y los materiales.

Con su serie Recintos ha llegado a una escultura guiada por su interés en la relación manual con texturas y materiales. "Trabajo sin bocetos previos, manipulando intuitivamente elementos y formas hasta lograr un volumen preliminar a escala pequeña que me guía para construir la escultura a escala mayor ", afirma.

Masayo crecló en medlo de planos de ngeniería, obras de arte y olor a trementina.

Masayo Andrade combina conceptos y materiales, propios de su formación de arquitecta.

María Margarita García

Tomado de la Revista Diners No. 337, abril de 1998



LOS MULTIPLES DE MASAYO ANDRADE

Reemplazó la arquitectura por las técnicas mixtas y formatos irreverentes y por último llegó a la escultura en serie gracias al Portafolio AGPA de Cartón de Colombia.

El taller está diseñado para pintar. Pero allí, aparte de un cuadro en la pared y unos viejos marcos escondidos, todo es escultura. En varios tamaños, y en diferentes materiales. En la mesa, ubicada en la mitad, está Crisol. El nombre de la escultura realizada en serie con la que Masayo Andrade fue seleccionada para participar del portafolio AGPA 2000, Artes Gráficas Panamericanas, en la modalidad de arte múltiple en madera de bosques cultivados, que desde hace tres años la empresa Cartón de Colombia anexó a su portafolio de grabados que lleva 22 años de historia. Regalo que en cada diciembre reciben sus clientes.

La invitación a concursar la recibió a mediados del año pasado. Como pudo, Masayo armó una muestra que envió. Las formas curvas y cilíndricas no hicieron fácil el proceso. Pero así, por su innovadora propuesta alusiva al tronco hueco de un árbol, fue escogida junto con Alberto Riaño, Álvaro Diego Gómez y Teresa Sánchez. Cartón de Colombia les da la madera, pino y eucalipto para la elaboración de los trabajos y deja a su albedrío el taller donde se hará la producción. Pero ahora Masayo tenía un inconveniente: en sólo tres meses debía entregar los 200 ejemplares de esa escultura. ¡200 esculturas! Sí. Nunca había trabajado madera y menos había hecho una producción de una misma obra tantas veces. La idea de trabajar con madera la transportó a su infancia, a su finca en Sopó. Recordó que su padre sembraba árboles, recogía semillas y las enterraba en un bosque en la Sabana.

No se amilanó. Porque si algo ha tenido Masayo, en los trece años que lleva en el arte cuando abandonó los planos arquitectónicos, ha sido creatividad.

Masayo se angustió recorriendo muchos talleres de carpintería buscando quién le realizara las 200 piezas. Curtida en su taller -ubicado al fondo de su residencia en el barrio Santa Bárbara, como prolongación del jardín- de experimentar con toda clase de materiales sabía bien que los múltiples en materiales como plástico, yeso, bronce, hierro o concreto se pueden hacer por medio de moldes, no así los de madera. No permiten procedimiento de matriz.

Todo cambió cuando llegó al taller Elias Rodríguez, a quien llama un "Leonardo da Vinci de nuestro tiempo". El carpintero adaptó su herramienta a las exigencias de sus esculturas. Diseñó y elaboró varias guías y cuchillas, que se acoplaron a la maquinaria tradicional de sierra y trompo de su taller. Pero además de la precisión de su proceso, don Elías resultó con una historia como de ficción: su sueño es construir con madera unas alas que le permitieran volar, las que ya tiene adelantadas. Masayo aparte de conocer su obsesión no sabía quién era, ni conocía su trabajo. Sin embargo, le apostó: ¿estoy ante un genio o un loco? se preguntó.

Rodríguez fue la salvación. En mes y medio pudo entregar la serie de esculturas de Arte Múltiple en Cartón de Colombia. Una modalidad que tiene como característica la producción de una cantidad determinada de la misma obra (firmada por el autor), cuya placa se destruye para que la edición sea realmente Limitada.

Ahora, sentada en la que llama la parte "limpia" de su taller en la que no están regados materiales o instrumentos de trabajo-, sigue incrédula de que existan personajes como don Ellas en pleno siglo XXI, a quien acompañó a diario en la realización de los 200 ejemplares de su escultura. Personalmente Masayo efectuó el proceso de acabado de la obra. Aplicó una tintilla esparcida con trapo sobre la madera así como varios baños en ácidos para tratar el metal.

Porque ella es una experta en ácidos y en muchas otras cosas de manera autodidacta. Desde 1987 cuando decidió dejar las escuadras para tomar el pincel, lo que ha hecho es experimentar. Ensayar. Con todos los materiales que se le atraviesen: óleo con agua, aceite con agua, óleo con acrílico, metal con madera, metal con cartones... elementos naturales con artificiales. También utiliza materiales que aprendió a manejar en su antigua profesión, como papel periódico, láminas de metal, cemento, arena, yesos, polietileno... Masayo buscó sus caminos por los lados de las técnicas mixtas y formatos irreverentes. Los materiales le fueron indicando el sendero a seguir. Su primera pintura fue un bodegón que hizo en la cocina. Hace cinco años no pinta, de lo cual siente nostalgia, pues dice que la pintura es más directa. La escultura la absorbió. Con los mismos materiales con los que hacía cuadros como cartones y láminas de cobre empezó a esculpir, aunque no se atrevía a llamar a sus resultados tridimensionales esculturas, hasta que en 1996 el maestro Ramírez Villamizar la elogió, lo que fue un buen impulso para seguir. Fue allí en ese momento cuando entendió que si quería esculturas más resistentes requeriría de materiales menos blandos. De nuevo se puso a experimentar químicos hasta que la fórmula cuajó: descubrió el concreto aligerado. Fue con esta técnica que primero hizo Crisol, la del portafolio de Cartón de Colombia.

¿De dónde viene su afán de experimentar? No lo duda: mi padre. Un ingeniero que falleció hace años, pero que Masayo recuerda cuando en el lavamanos se ponía a hacer mezclas para un sistema de casas prefabricadas en concreto que hace 40 años fue revolucionario. Masayo se mueve por todos los lados de su taller, del que reconoce está un poco desordenado. Tiene muchas esculturas arrumadas por mostrar, muchos deseos por cumplir. Uno de ellos es ubicar una de sus esculturas en un espacio público. Disfrutó con esa visión del espacio de Enrique Peñalosa, pues ella, al igual que el ex alcalde, conoce del tema urbanismo. Lo estudió durante seis años en París. .Ahora, metida de lleno en esculturas la vocación arquitectónica no la deja. Por eso quiere que al diseñar una obra, no como si fuera un monumento el que se ubica por ahí, sino que el espacio forme parte de la escultura y viceversa. Una escultura donde la gente pueda pasar y en medio de un separador, un espejo de agua....

No sería la primera vez que Masayo expondría en un sitio público. Ya lo había hecho, en plena carrera 15. En la plazoleta de las flores. Otra obsesión que se le metió, y no descansó hasta lograrla. Un triunfo que obtuvo a punta de tocar puertas, redactar cartas, reunirse con líderes comunales y, en general, convencer no de forma fácil a un desconfiado grupo de vecinos del sector, que acababan de ver el lío que generó una pista de patinaje en el Parque de la 93.

Como otra historia de ficción, una vez obtuvo los permisos para colocar sus obras, Masayo arrendó un local a pocos metros de donde la pondría. Resultó que el local alquilado era un cuarto que ella había ocupado de niña. Y en el sitio donde exhibiría sus esculturas, hace años cruzaba un río que tenía a su alrededor árboles que habían sido talados para construir la plazoleta. Por esa jugada del destino, que ella considera un recordar que siempre se vuelve al sitio de donde salió, denominó las maquetas Río y Cortezas, no sólo por el río de aguas, sino por el río del tiempo; y las cortezas para simbolizar no sólo la memoria de los árboles a los que subía a coger frutas, sino la memoria de todo.

De simbología está plagada la obra de Masayo. Eso dice la crítica. En su taller ya no hay pinturas, más que todo esculturas... como si con ellas expresara mejor sus inquietudes, su amor por la naturaleza, la libertad y la obsesión por el tiempo.

Tomado de La Revista de El Espectador, No. 27, 21 de enero de 2001


 

 

MASAYO ANDRADE

Nació en Bogotá, Colombia. Reside en Chile.
 

EXPOSICIONES INDIVIDUALES

1998 - Galería Diners, "Recintos", Bogotá

1996 - Galería Diners, Bogotá

1995 - Galería Figuras, Cali

1993 - Galería Diners,"Umbral', Bogotá

1993 - Galería M.S., Quito, Ecuador

1991 - Galería Diners, "Rotomundos", Bogotá

1989 - Cooperartes, "Dorados", Bogotá

EXPOSICIONES COLECTIVAS

2000 - Exordio 2000, Galería Diners, Bogota

1999 - Sazingg Fine Art, Miami, USA

Primeros Premios Nacionales, Museo de Arte Moderno, Bogota

1998 - III Subasta de Arte Latinoamericano, Odalys, Caracas, Venezuela

1996 - Seleccionado para el XVIII Portafolio Agpa 1996

1990 - XXXIII Salón Nacional, Bogotá

1989 - Galería Gartner Torres, Bogotá

1989 - Cámara de Comercio, Bogotá

1989 - Salón Alzate Avendaño, Bogotá

1988 - Cooperartes, Bogotá

1987 - Galería Pluma, Bogotá

1987 - Garoe Art of America , Islas Canarias

1986 - Galería Deimos, Bogotá

Tomado del folleto: RECINTOS - Masayo Andrade -
Galería Diners, Bogotá, 1998

 

 

 

 

 

 

FERNANDO URENA RIB

ART STUDIO

 

 

CONTACT INFORMATION

  

Revisado: May 18, 2013

 

 

 

 

Home Contact us Search for Artists profiles Latin Artists Directory