Luis Lama
Arte De Lima
Un nuevo marco para Lima. Luis Lama, organizador de
una Bienal que atrajo a más de 500 mil visitantes.
NADIE en su sano
juicio hubiera pensado hace dos años que Lima iba a convertirse en
la Plaza Mayor de la Cultura Iberoamericana. Excepto, claro, el
crítico de arte Luis Lama quien desde la recién montada oficina de
Artes Visuales de la Municipalidad Metropolitana, aceptó el reto de
lavar la cara a la maltratada capital y colaborar con el rescate del
Centro Histórico. Una saludable locura que involucró a Lama y a un
reducido equipo de ocho personas quienes pusieron literalmente
"alma, corazón y vida" en esta tarea. Tanto, que el propio Lama
terminó con una seria lesión en el hombro producto de un malhadado
resbalón.
Con solamente cuatro meses de preparación vieron la luz los
Festivales de Lima realizados entre enero y marzo, los que sirvieron
para calentar cuerpo, hacer ajustes sobre la marcha y prepararse
para una actividad mayor: la Primera Bienal Iberoamericana de Arte
Contemporáneo.
Se improvisaron galerías, se acomodaron tugurios, se rescataron
techos, se pintaron casonas y se habilitaron plazas públicas, hasta
conseguir suficientes espacios de exhibición al público.
Si en los Festivales la gente reaccionó con tibieza y desconcierto,
con la Bienal el éxito social fue impresionante.
En menos de dos meses, quinientas mil personas han paseado por
las 14 casas abiertas para el efecto, lo que demuestra, entre otras
cosas, "que la cultura no es elitista, que existe una sensibilidad
intuitiva en las clases más humildes y que hay avidez natural en el
gran público por entrar en contacto con el arte contemporáneo", dice
Lama.
A nivel personal, la Bienal le ha confirmado una hipótesis: no
hay reto por grande que parezca que no pueda superarse. "Es
necesario atreverse porque el miedo paraliza", asegura el crítico
que ya está preparando nuevas actividades para que el Centro
Histórico mantenga la afiebrada temperatura, El Niño mediante, de la
pasada primavera cultural.
TOMADO DE CARETAS