Nació en Baní en 1924 y murió en
Santo Domingo en 1978.
Fue integrante del grupo Los Cuatro junto a
Jaime Colson,
José Gausachs y
Clara Ledesma.
Considerado como el exponente máximo de la plástica
contemporánea. Se graduó en la Escuela Nacional de Bellas
Artes en 1945 habiendo recibido previamente lecciones de
pintura de parte de Celeste Woss y Gil
Y José Gausachs. Aquí tuvo de compañeros a Fernández
Díaz, Elsa Grunning, Marianela
Jiménez, Clara Ledesma, Noemí Mella;
Luichy Martines Richiez y Gloria
Montilla.
Fue profesor de la Escuela Nacional de Bellas Artes.
Desde 1945, año en que egresó de la Escuela Nacional de
Bellas Artes hasta 1950, presentó importantes exposiciones
monográficas. Pero no sería hasta 1951 cuando participa
fuera del país por primera vez en el Centro Venezolano
Americano de Caracas. Entre las distinciones recibidas se
destacan los premios de las Bienales Nacionales de los
años 1952, 1958 Y 1974.
Su obra ha viajado a países como Argentina, Brasil,
Israel, Estados Unidos, Taiwán y España.
La pintura del maestro Gilberto Hernández Ortega
manifiesta acentos expresionistas y marcada predilección
por la figura humana. En sus retratos y elementos
figurativos modula un estilo esquemático de trazo fuerte y
desenvuelto. Las formas adquieren carácter estructural, ya
que singulariza el juego rítmico de luces y sombras. La
mayoría de sus obras se caracterizan por tener los colores
negros, los azules y los grises como sostén del entramado
pictórico.
Su lenguaje es comunicante y su síntesis conforma un
poder expresivo, de autentico sentido social y antillano.
Lo estilizado en su pintura es parte de la simplificación
y la plasticidad directa, logrando con ella, que planos,
volúmenes geométricos, texturas, imágenes, colores y
símbolos proporcionen un homogéneo y rico diseño. Lo
poético y lo mágico recrean una fantasía mitológica, de
valor y contenido dramático ahondando en la interna
naturaleza humana y en la fisonomía del paisaje.
Según apunta
Jeannettte Miller:
"En su proceso evolutivo se dan condiciones únicas: la
continua presencia de nuestro ambiente y unas dotes de
colorista impactantes. Inicialmente tenebrista y
monocromático, sus temas sociales de los años 40 fueron
caminando hacia una pintura mágica, barroca, por el
abigarramiento de los elementos, donde lleva al máximo su
capacidad de plasmar situaciones de misterio: figuras
antiguas de carácter umbrío, dentro de un exuberante
ambiente tropical conseguido a base de una técnica
pictórica contrastante".