
Geo Ripley y el vudú
Por Juany Uribe
Geo Ripley, el artista plástico que también es
escritor, acaba de publicar el libro ‘‘Imágenes de Posesión: Vudú
Dominicano’’, ampliación de una ponencia presentada por él en México
hace diez años, en ocasión de la celebración del foro La Proyección
Histórica y las Perspectivas de los Pueblos Afroamericanos, y que viene
a complementar la bibliografía existente sobre este tema, tratado ya con
magistralidad por Carlos Esteban Deive en la obra Vudú y Magia.
La religión vudú es una de las más antiguas que existen y tiene sus
inicios en el África Baja en las tribus de los zulúes, bebés y
mandingas. Con la llegada de los esclavos africanos a nuestro continente
llegó el vudú, estableciéndose primeramente en Haití. Los estudiosos del
tema coinciden en que esta creencia difiere en ambas naciones, lo que se
explica por la distinta composición cultural y racial de las mismas.
Carlos Esteban Deive señala en su obra, ya citada, en referencia a
las actitudes dominicanas ante el vudú, que ‘‘escritores, periodistas,
historiógrafos e intelectuales de toda clase han negado sistemática y
enfáticamente la existencia del vudú en Santo Domingo, estimándolo ajeno
a sus creencias’’. Anteriormente don Emilio Rodríguez Demorizi afirmó
que ‘‘no lo toleraban las leyes de policía, ni los poetas dejaban de
lanzar contra él sus diatribas y denuestos’’ y transcribe una
disposición de 1862 que prohibía el baile llamado vudú.
Este tema del vudú, anteriormente considerado tabú, va siendo objeto de
estudio y análisis porque, quiérase o no, es una práctica que además de
los adeptos con que cuenta en el país, ha sido objeto de una serie de
variantes y modalidades que conducen a afirmar la existencia de un vudú
dominicano que establece correspondencias entre los luases y santos. De
ahí que San Miguel sea Belié Belcán; San Elías el Barón del Cementerio;
El Gran Toró es San Judas Tadeo; Santa Teresa de Jesús es Oya; Linglesú
es el Sagrado Corazón de Jesús; Ofelia Balendyó es la Virgen de Las
Mercedes y Silí Dantó Pier la Virgen Dolorosa, entre otras.
Lo cierto es que aunque la base de nuestra religión sea el
catolicismo, los dominicanos no podemos escapar al sincretismo que
caracteriza nuestra cultura. Y, como señala Geo Ripley en su obra,
citando a Marcus Garvey ‘‘un pueblo que no conozca su pasado histórico,
origen y cultura, es como un árbol sin raíces’’.