
Xavier Esqueda atraviesa los límites. Lo
que no es permitido ni aceptado ejerce sobre este formidable
pintor mexicano, una fascinación, intrigante e ineludible. Y él
sigue sencillamente sus instintos, se abre paso para escalar
murallas y ver lo que está detrás, al otro lado de esa efigie
prohibida, del túnel maldito y explora libremente nuevas
posibilidades de expresión de esa materia que no nos es dado
acercarnos y tocar.
"¿Por qué debo limitarme?" Me dijo una tarde de septiembre en
casa del galerista Lorenzo González Martínez. "Siempre te
encasillan, te quieren dentro de esta corriente o de esta otra.
¿Por qué? Si algo me atrae, lo trabajo y ya está. Puedo hacer lo
mismo pintura, que escultura o cerámica o instalaciones. El
artista está para crear, para explorar, para descubrir cosas."
Esqueda desarrolla su poderosa imaginación y la imagen surge de
sus dedos, aparece como conejo desde el fondo del sombrero del
mago. Y la imagen creada conserva sus misterios, sus intrigas y
toda la magia de su propia fascinación y asombro.
FERNANDO UREÑA RIB

(México, D.F., 1943- )
Xavier Esqueda
Ocupa un lugar muy especial dentro de la historia reciente de las
artes plásticas. No obstante que sus biógrafos han escrito una y
otra vez que es un artista "autodidacta", vemos en toda su
producción dos elementos: una cultura amplísima y un dominio
técnico que van más allá de cualquier tentativa de aproximación.
Esqueda comenzó a exponer rápidamente en los espacios que por la
década de los sesentas se abrían para las nuevas generaciones de
artistas. La ya legendaria Galería de Antonio Souza fue el
escenario de sus primeros reconocimientos y posteriormente los
foros más importantes de las artes plásticas nacionales e
internacionales le fueron dando el lugar adecuado a su talento.
Xavier Esqueda no se circunscribe a ningún grupo ni a ningún lugar
específico, pues lo mismo puede encontrarse en su obra una vena
Pop que una verista. El dominio técnico y una amplísima cultura
son características que distinguen a su producción. (EFC).
MERRY MAC MASTERS
En 1979 durante una estancia en San Francisco (EU), y a manera de
un ''desahogo'' ante las ''porquerías'' que veía en las galerías y
en los museos, el artista figurativo Xavier Esqueda pintó un
cuadro con seis paneles emulando los ''lugares comunes'' de la
pintura abstracta. La media docena de clichés era atravesada por
un brochazo, al final del cual pintó una brocha ''muy realista''.
De momento allí quedó su incursión en lo abstracto. Esqueda
continuó su pintura con estilo ''ecléctico'', por las múltiples
influencias recibidas y desarrollando lo que él mismo califica de
pintura ''metafísica''. Con el paso del tiempo, y a fin de
utilizar los sobrantes de pintura que le quedaban en la paleta,
empezó a realizar obra abstracta por sus ''ganas'' de jugar,
experimentar, en fin, hacer cosas nuevas. Autor de una pintura
''lisa'', ahora quiso trabajar las texturas.
Acerca de su ''enojo'' de hace más de dos décadas, Esqueda aclara
que hay pintores abstractos que le gustan como Kandinsky, el
''rey''; luego Klee y, en México,
Vicente
Rojo,
Manuel Felguérez, Ignacio Salazar y ''desde luego,
Gunther
Gerzso que es fabuloso''.
Ahora el artista dará a conocer su trabajo abstracto. La
exposición Xavier Esqueda. Un homenaje, de más de un centenar de
pinturas de técnica mixta y alrededor de 15 pequeñas esculturas
-es la primera vez que trabaja en bronce-, realizadas entre 1995 y
2000, será inaugurada el 3 de mayo, a las 19:00 horas, en la Casa
de la Primera Imprenta de América, Licenciado Primo de Verdad 10,
Centro Histórico. La Universidad Autónoma Metropolitana, donde
dice que lo tratan ''muy bien'', también le editará el primer
libro acerca de su producción. El volumen incluye una introducción
de Luis Carlos Emerich, una selección de lo abstracto y una
antología de su obra a partir de 1965.
¿A qué se debe el formato más pequeño?
Por llevar la contraria. Los abstractos casi siempre trabajan en
formatos más grandes. Por otro lado, pues, es que son
experimentos. Ya no pienso pintar en grande, es un problema. Es
obra que no se vende y difícil de almacenar. Además, ¿para qué tan
grande? Cuando es uno joven piensa que todos los museos van a
adquirir la obra y eso no es cierto. Entonces, pinta uno muy
grande, pero ya se me hace problemático.
Pauta sin idea preconcebida
Esqueda antes tardaba hasta dos meses en cada gran pintura
''metafísica'', al ser obras ''muy elaboradas'', además el óleo
tiene que secarse. La pintura abstracta, en cambio, es ''mucho más
rápida'' porque ''no tiene que parecerse a nada. Entonces, no se
sabe si hay errores o no, porque eso no cuenta. Hay accidentes que
luego uno elabora''. Tampoco hay dibujo. Ni siquiera para sus
cuadros figurativos hace bocetos, si no dibuja directamente sobre
la tela. Respecto de su obra abstracta, ''a veces empiezo a
embarrar la tela sin ninguna idea preconcebida. Eso me da la pauta
para seguir. En un cuadro figurativo la idea tiene que estar muy
fija, sobre todo para la composición. Lo abstracto es más
espontáneo''.
¿Cuál sería el vínculo entre tu obra figurativa y la abstracta?
En primer lugar el colorido. No uso muchos colores, pero sí los
que son intensos. A veces los fondos que van desvanecidos en tono,
esos pueden ser los vínculos. Trato de usar todos los colores pero
creo que predominan el azul -seguramente por dar la sensación de
espacio- y el rojo, pero nunca como salen del tubo. Siempre hago
mezclas, sutilezas con el color. El violeta, por ejemplo, no es un
color que acostumbro, pero tengo que emplearlo para ver cómo
resuelvo los colores. Claro, cada cuadro nunca tiene muchos
colores. Me limito a dos o tres con sus gamas.
Su pintura abstracta no es lo más reciente de su obra: ''Llevo
casi un año de hacer otra cosas diferente entre abstracto y
figurativo. Antes reprimía las ideas por seguir un solo estilo,
pero ya no. Ahora hago lo que se me ocurre sin pensar que debo
hacer un estudio completo o una serie específica. Hago lo que se
me viene en mente''.
Visitando a Xavier
Esqueda
Xavier Esqueda pinta como quien canta. Sus
cuadros unas veces son paisajes soñados; otras veces son piedras
talladas, y alguna vez más se disuelven entre nubes y entre
animales que Xavier acaba de inventar.
Xavier Esqueda estaba imposibilitado por su propia biografía para
celebrar un cumpleaños tradicional adornado con globos de colores.
Llega a los 60 años y se pone al mundo por montera y se divierte
tanto que su exposición de aniversario contiene un disco que el
propio Xavier inventó, también.
El disco viene incluido en el catálogo que editó la Universidad
Autónoma Metropolitana e intentaré explicar cómo es este disco
que, según el pintor, recoge las preferencias musicales de los 60
años de vida que ha venido viviendo.
Dice que al resumir este tiempo advirtió que los años bien podrían
dividirse con fragmentos de las obras musicales que en ciertos
instantes le atrajeron, le conmovieron o le hicieron feliz. Por lo
tanto Se lanzó a crear un disco que no tiene, que yo sepa,
antecedente alguno.
En primer lugar eligió aquellas músicas favorecidas por su
recuerdo entre las cuales hay melodías populares, arias de ópera,
fragmentos de música clásica y arpegios de todo tipo.
Xavier, con todo este material puesto en un cierto orden, fue
creando un disco único en el que se salta de una melodía
veracruzana a un concierto de Ravel, pero este aparente
dislocamiento de una realidad musical va creando otra realidad
que, de alguna forma, entraña la vida del pintor Esqueda.
De alguna forma este disco, hecho con fragmentos de otros discos,
es de Xavier Esqueda de la misma forma en que sus cuadros, hechos
con ensoñaciones y seres tomados prestados a otros pintores, son
también de él en la medida en que todo arte "lo que no hereda lo
roba".
Estos cuadros de Esqueda podrían ser el disco sin música que el
pintor creyó oportuno hacer para celebrar su vida.
Javier ha creado ya monumentales piezas hechas con piedras nobles
y curiosos lienzos en los que se retrata a sí mismo, trozo a
trozo.
Hoy lleva su particular manera de entender el arte a un disco en
el que su vida está allí para ser cantada por aquellos que pueden
pasar de Vivaldi a Chopin con leves apariciones de la Sonora
Santanera
Lecturas recomendables:
Luis Rius Caso y Luis Francisco Villaseñor, Xavier Esqueda.
Imágenes del tiempo y espacio, México, Museo dc Arte Moderno,
1990, 61 pp.
Ida Rodríguez Prampolini, El surrealismo y el arte fantástico de
México, México, UNAM, 1983.
FERNANDO UREÑÁ RIB