La montaña de El Ávila ha sido un tema
constante en la obra paisajista de Campos Biscardi, Sin estar
considerado dentro de los esquemas tradicionales, este paisaje se
inscribe en varias tendencias, asumidas por el artista como
exploraciones de diferentes propuestas plásticas que han desembocado
en una muy propia y personal. El surrealismo ha sido una de ellas. El
Ávila es un personaje protagónico en la configuración de la imagen que
domina el campo pictórico. hasta cierto punto, el artista se ubica en
un contexto conceptual al crear situaciones paradójica que llevan al
espectador a formar parte de ellas para poder descifrarlas. Las
formas, perfectamente ubicadas en el espacio y el color plano y
contundente, configuran una importante metáfora de la Montaña.
Bélgica Rodríguez
“...Campos Biscardi tiene como medio expresivo para trasmitir este
mundo de fragmentos sólidamente re - articulados, este mundo de
engranajes humanos que buscan un orden libre para su existencia y
expansión, dos buenos argumentos plásticos: color y diseño. Ambos se
acoplan, de modo que el color deviene límite preciso (o sea dibujo), y
éste termina de manera neta la zona de color, de manera de confundirse
con él. Este nuevo artista parece tener, pues, los ases en la mano:
Ojalá su pintura fresca, imaginativa y de éxito no lo halague
demasiado”.
Marta Traba.
Catálogo de la Exposición en la Galería “Living Art” – Caracas 1973
“...Las obras actuales de Campos superan así la etapa embrionaria para
asumirse así mismas como mundos autónomos y cerrados, en los que el
signo (de ayer) ha sido sustituido por símbolos. Me temo no defraudar
a nadie si digo que Campos es en nuestro país uno de los pocos
artistas de la nueva figuración en cuya obra puede apreciarse que lo
personal supera a las influencias. Esto es mucho decir. Él está a las
puertas de un surrealismo grande, para el que yo no escatimaré
elogios.
Juan Calzadilla.
“...Campos Biscardi ha asumido resueltamente el riesgo de la creación.
A diferencia de otros jóvenes artistas, que disimulan la falta de
talento siguiendo la onda más en boga, o que se dedican al mamarracho;
ha elaborado con paciencia e inteligencia, un mundo propio, constelado
de nubes, piernas sensuales, paraguas y escritorios. Podría decirse
que hace realismo fantástico, o que pinta con fervor la “materia de
que están hechos los sueños”.
Rafael Font Guedes.
“. Lo que este artista latinoamericano tiene es una gran capacidad de
metáfora visual a partir de la figura humana, de la naturaleza y de
los objetos. Y en la superficie de su obra, estos factores se integran
en una notable síntesis. Pero sus personajes son unos desadaptados,
sus paisajes no siguen las leyes de la naturaleza, y muchos de sus
artefactos son imposibles. Campos Biscardi se ha refugiado
absolutamente en el mundo de la imaginación y en su caso el análisis
de su experiencia no establece distingo entre la realidad objetiva y
la realidad subjetiva”.
Roberto Montero Castro.
“...No por casualidad todo lo que Campos Biscardi ha producido hasta
ahora, acusa la oposición de un sistema eminentemente valorativo,
frente a cualquier exceso gratificante. Su misma capacidad para
valerse del coeficiente irónico, como antítesis que se apoya
igualmente en una artesanía agudamente afinada en los mínimos
detalles, mas la firmeza dialéctica que se origina en el gesto
dibujistico que domina a la perfección, previenen al artista de
resbalar en cualquier situación de hipérbole o histrionismo, a menos
que tales recursos, y si es que él los considera necesarios, formen
parte de un determinado momento en la evolución de sus propios
esquemas”.
Rafael Pineda.
“...Recurrir al Avila es algo mas que una excusa casual y efectista,
en cuanto que contiene la expresión de su significado vitalizador y
refrescante para la supervivencia del habitante de Caracas y para
despertar su sensibilidad conservacionista. El Avila no es solo un
detalle ornamental de la geografía de la ciudad. No es tanto un punto
estético para recrear la mirada, si no la bondad natural de la tierra
como recurso para el cuido y la atención. Este es un mensaje que se
percibe como componente sintomal de la formulación plástica de Campos
Biscardi”.
Víctor Guédez.
“...La construcción de Campos Biscardi se basa en la realización de
grandes formas que simbolizan aspectos de la realidad, de modo que el
paisaje y la figuración tienen que vérselas también con la metáfora
visual, como si los símbolos pretendieran ser ellos mismos, todo el
asunto de la obra o el asunto de cualquier tema...”
Roberto Guevara
“...Campos Biscardi es un pintor de obra premiada y discutida; con
detractores y admiradores, que lo convierte en tema de polémicas, que
se acentúan si además de pintar esos nubarrones para sustituir
rostros, coloca un par de señoras tomando el té sentadas en un sofá
estilo “Imperio” en el centro de una cancha de fútbol”.
Nelson Morante.
“...En ocasiones a Campos Biscardi le hace falta espacio para El
Ávila, ese cerro que a fuerza de costumbre se le hace tan cotidiano al
caraqueño. A este artista, empeñado – en todas sus acepciones –
renovado y renovable, que inició el camino hace ya bastantes años, se
le metió un día El Ávila por los ojos y no lo ha querido abandonar por
común acuerdo y porque está más que a gusto en su imaginación; aunque
a veces, como ya apuntáramos, muchas ideas se quedan en los bocetos
por falta de espacio en el taller. Es que realmente El Avila es muy
grande”.
Alberto J. García.
“...Campos da cita en su valla vial a las piernas que fueron
frecuentes en su obra pictórica de años anteriores, e incluye al Ávila
en un cubo: es la montaña de Caracas trasladada a la región andina.
Resulta interesante esta imagen para una valla vial por cuanto, además
de ser visualmente atractiva, incorpora dos datos directamente
asociables al lugar en que la valla se encuentra: por una parte, las
tres nubes presentan los colores patrios de los dos países y están,
automáticamente, hablándonos de encuentro, de integración – alegre –
entre pueblos. Y por otra parte, la presencia de piernas humanas será
una referencia básica para el pasante. Para el pasante-en-vehículo
estas piernas pueden ser un recordatorio del Caminar, del Caminante,
del Peatón, de la Movilidad Natural, sin instrumentos. Relación
Peatón- Conductor; relación Caminar-Rodar. Relación del
Caminante–en-la-Montaña y del Conductor-en-la-Carretera. Y es también
la relación entre lo estático del cuadro-valla y lo dinámico del
conductor y su carro que se desplazan por la vía.
María Elena Ramos.
“Un Museo para la Paz”- Cuadernos Lagoven – Caracas, Agosto 1984 A
propósito de la valla del Museo Vial entre Cúcuta y San Cristóbal.
“...José Campos Biscardi ha querido fragmentar la montaña en cubos,
multiplicar los cubos e integrarlos. Ha querido así apropiarse de la
montaña y en su carácter de multiplicador y reproductor, repartirla
para todos, en todas partes. Curiosamente aquí los fragmentos no nos
hablan de detalles, ni de visiones parciales o insuficientes: cada
cubo mantiene la totalidad, la repetición, la síntesis:”Límpido cielo
– amplia montaña”. Así, el Ávila, más que romperse se vuelve múltiple.
Es interesante observar aquí que Campos trabaja la visión
contemporánea, fragmentada y analítica, y sin embargo, la utiliza para
remitirnos a totalidades, pues cada cubo lleva en sí la totalidad del
cielo y de la montaña, así como es posible, en una muestra
microscópica de tejido humano, conocer la complejidad de la estructura
genética, o así como es posible, en una gota de petróleo conocer la
complejidad de las cadenas del carbono y, con ello, la base misma de
la Química Orgánica. Campos Biscardi ha ido, pues,”Con el Ávila a
todas partes”. Jugó a convertir la naturaleza en memoria permanente y
se la llevó a otros países, envuelto el cubo como un objeto. La
convirtió en rompecabezas para el juego infantil, o en diseño para sus
paraguas pintados, o en la cortina, lámpara o vestido.”
María Elena Ramos.
“...En resumen, las imágenes que pinta Campos (las de antes y las de
ahora) siempre contienen una opinión sentimental del artista sobre eso
que pinta. Y es en esa vinculación afectiva donde reside la motivación
de sus modificaciones irrealistas o surrealistas. El artista parte de
uno de los temas comunes de la pintura, pero le altera algo y le
introduce algún elemento que no le corresponde. Es decir: Campos
modifica su tema de un modo en que termina siendo diferente a lo que
normalmente se espera que deba ser ese tema. Porque altera su lógica.
Y es allí donde está la clave de su arte”.
Perán Erminy.
“... ¿Qué es la naturaleza a la que se abre ahora su pintura si no una
manera de reducir a símbolos su impresión de que todo lo que parece
ingobernable puede ser sometido a las leyes internas, obedientes a un
espacio nuevo que solamente admite una resolución puramente virtual,
que conjuga con la observancia de un absurdo que aparece por
intromisión de lo real fragmentario, en un espacio ficticio. El Avila
como máxima presencia de lo cotidiano objetivado, ha devenido el gran
tema de la ironía de Campos Biscardi.
Juan Calzadilla.
“...Ahora es el Avila el personaje principal en su pintura. Un Avila
que se mueve en el cielo completamente azul, un Avila con personalidad
y espíritu muy de los ochenta: deportista, a veces erótico y la más de
las veces: una conciencia conservacionista”.
Petruvska Simne.
“...El equívoco entre ser y dejar sugerir se manifiesta con un
procedimiento netamente lineal en la construcción de la imagen: la
situación aparece en un ambiente absurdo: un arco encuadra la figura
sentada sobre un mueble de estilo amanerado, que a su vez se halla
sobre una grama de formas tubulares, y detrás se encuentra el cielo
abierto. La plenitud impera en la pintura mientras pretende establecer
un espacio abierto y simultáneamente cerrado. Por otro lado, el color
es manejado casi en estado puro, definiendo claramente las formas como
si fuese un dibujo coloreado, un poco al estilo del arte Pop. No
obstante, a pesar de toda la precisión formal que domina el cuadro,
subsiste un juego conceptual en el que el espectador participa en el
proceso de percepción e identificación de la imagen. En resumen, es
esa la intención real de la obra.
Susana Benko.
“...El Ávila como tema gráfico le permite introducir la montaña
tutelar de Caracas, en un “leit motiv” poético y perturbador que
“irrumpe” en contextos que le son ajenos. Como todos los procesos que
toda obra asimila, la constante en la sintaxis de Campos Biscardi es
la metáfora visual que lo dice todo y del modo más simple y directo.
Arte que en este sentido nunca ha perdido la perspectiva de una
confrontación amplia con el espectador”.
Roberto Guevara.
“Decúbito la vida amputa en seco, mientras el cerro mira de reojo, se
encoleriza y salta en llanto. Desangra la ciudad, se desgarita el
hombre. El niño entumecido juega al escondite con la máquina.
Entretanto alguien vigila la espesura de la cumbre y la hace nube,
burbuja, claroscuro, en tridimensionales estructuras donde los
gráciles volúmenes atrapan la belleza que virginalmente se desnuda...”
Pablo Mora.
En ocasión de la Exposición Individual de J.C.B. en el Museo de
Artes Visuales y del Espacio San Cristóbal, Noviembre de 1994.
“La majestuosa montaña de Caracas, “El Avila o “Guaraira Repano”,
llamado así por nuestros indígenas, irrumpe en el Metro de Caracas con
un boleto muy especial, que le fue conferido por la magia de un
prestidigitador, la admiración y la imponencia de la naturaleza. Este
conjunto de virtudes se encuentra dispensado en el genial conocimiento
estético de José Campos Biscardi.
Irais Rodríguez Hidalgo.
“...Desde hace muchos años, Campos Biscardi, no cesa de exponer en el
prestigio de alguna galería del mundo. Desde hace muchos años, ha
querido tocar el cielo con el Avila, ¿Para salvarlo? insuflándole a la
naturaleza la interpretación mágica del arte. Lo calcula, lo mide; lo
ha rescatado en la plástica, desde otra conformación, desde otra
propuesta, después de Cabré. El Avila es un cubo atado a un lazo
místico, es un hombre brumoso, es una bicicleta detenida, es corazón
con alas, es edificación transparente incrustada en sueño sísmico de
vitrales. Aquí, allá, llega, se queda, se va, se devuelve, cumple esta
curva, cambia de tono, de volumen, de música, de sintonía, y al final
regresa para sonreírnos desde lo que le resta de maravilla, de hechizo
vegetal, de pulmón redentor sobre la contaminación.
Carlos San Diego.
“...Campos Biscardi humaniza su objeto – o, si se quiere, lo
antropologiza – y le atribuye su propia condición ontológica: el Avila
tiene una vida, un proyecto y una limitación. Puede morir. La
naturaleza, al igual que el hombre, es finita. No se trata solamente
de la biosfera. La misma piedra llega a partirse, escindirse, volverse
polvo. El Avila puede desaparecer ante los habitantes que presencian
su destrucción. Y en consecuencia, al romperse la relación entre el
objeto y el sujeto, los seres humanos también pueden desaparecer. A
fin de cuentas están hechos de la misma materia: polvo, agua, aire y
energía”.
Roberto Montero Castro
Catálogo de la Exposición “Naturaleza Escindida” en la Galería “Auf
der Empore” Universidad de Konstanz – Alemania - Junio de 1995
“...Viendo las obras de Campos, desde sus inicios hasta hoy, no
podemos dejar de notar esa imperiosa necesidad que siente, de
identificarse con su objeto de inspiración para contar una historia de
contenido, un llamado a una situación que nos preocupa a todos: cuidar
el ambiente, preservar la naturaleza de este planeta que es el
verdadero tesoro de la vida humana...”
Vladimir López Negretti.
“...El cerro actuando como elemento internalizado en el inconsciente
colectivo de los moradores urbanos, cobra vida propia desdoblándose,
humanizándose y fragmentándose para penetrar en inimaginables lugares
forjados por el imaginario de José Campos Biscardi, quien añade a la
forma originalmente bidimensional la serie de “Penetrantes”,
tridimensionando sus posibilidades en una aproximación escultórica que
luego revierte en la serie de “Volúmenes Virtuales” extrapolando, con
el Avila protagonista, sus excesos imaginativos, en un alarde lúdico
de festiva-pirotecnia-hedonista que lo convierte en metáfora plagada
de magia, forma de heredad que le dejara su padre trashumante,
“Campitos” el torero, quien fuera capaz de encajar un ruedo taurino en
una carpa de circo, y de materializar a fuerza de ilusionismo, las
vituallas servidas en la mesa familiar”.
Lida Worwa
“...Su propuesta siempre se ha caracterizado por un impecable lenguaje
visual con gran impacto cromático y notoria simplicidad pictórica
fortalecida con un sentido ecológico y de conservación que no
solamente hacen sobresalir la obra del vasto “maremagnum” de imágenes
que inundan el arte contemporáneo y la vida urbana, sino que además la
ligan con la modernidad gráfica y con la consciencia ecológica del fin
de milenio”.
Humberto Pérez
“...Conjuga este extraordinario creador el gran amor que siente por
esta embrujante Guaraira Ripano, montaña protectora de la ciudad de
Caracas, donde sus habitantes la llaman El Avila, lugar donde recobran
la serenidad y el aliento las diosas de la belleza tropical en su
constante peregrinar por Las Américas y el mundo”.
Jacobo Asensi Lloria.
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JOSÉ CAMPOS BISCARDI
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1990 Premio Municipal de Teatro - Caracas,
Venezuela.
1.980 Accesit Premio Municipal de Pintura Caracas.
1979 Beca Fundarte (Fundación para la Cultura y las Artes del
Distrito Federal) para proseguir actividades artísticas en los
EE.UU.
1.975 Mención de Honor "Salón Municipal de Pintura" - Caracas.
1.974 Primer Premio “Salón Arturo Michelena“ Valencia.
1.973 "Premio Nacional Jóvenes Artistas" - Caracas
Primer Premio de Pintura "Salón Centro Plaza" - Caracas.
"Premio Cristóbal Rojas" Salón Arturo Michelena - Valencia
Primer Premio "Salón de Coro" - Coro.
1.972 "Premio Nacional Jóvenes Artistas" - Maracay.
"Premio Andrés Pérez Mujíca" Salón Arturo Michelena -
Valencia.
1.969 Segundo Premio Salón "Julio T. Arce" - Barquisimeto.
Premio "Creole" Salón D´Empaire - Maracaibo.
Mención de Honor "Salón Arturo Michelena" - Valencia
1.967 Primer Premio "Salón San Sebastián" - San Cristóbal
1.966 Segundo Premio "Salón Francisco de Paula Santander" -
Cúcuta Colombia
1.965 Segundo Premio "Salón San Sebastián" - San Cristóbal.
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