Pintura Orgánica de Fernando Ureña Rib

ARTE SALVADOREÑO

  • ALEXIA MIRANDA

  • ALFARELIUS

  • ÁNGEL ORELLANA

  • CAMILO MINERO

  • CARLOS ALBERTO IMERY

  • CARLOS CAÑAS

  • CÉSAR PACAS

  • CÉSAR SERMEÑO

  • JOSÉ MARÍA VIDES

  • JULIO HERNÁNDEZ ALEMÁN

  • JUAN ANTONIO CAÑAS

  • EFRAIM VÁSQUEZ

  • LUÍS ALFREDO CÁCERES

  • LUIS ÁNGEL SALINAS

  • MIGUEL ÁNGEL RAMÍREZ

  • MIGUEL ORTIZ VILLACORTA

  • MARCELINO CARVALLO

  • NEGRA ÁLVAREZ

  • RAÚL ELÍAS REYES

  • RICARDO CARBONELL

  • RICARDO RIVERA ZUBILLAGA

  • RIGO GUZMÁN

  • ROBERTO HUEZO

  • ROBERTO GALICIA

  • RODRÍGUEZ PREZA

  • PEDRO ÁNGEL ESPINOZ

LA OBRA

CUENTOS

DEL LIBRO FÁBULAS URBANAS

OBRA PICTÓRICA

DEL LIBRO DECIR LA PIEL

BIOGRAFÍA

 
ARTE SALVADOREÑO

 

INTERIORIDADES FEMENINAS EN LOS VIDEOS DE

ALEXIA MIRANDA

FERNANDO UREÑA RIB / ERICK RIVERA

 

 

Alexia Miranda, Fotografia de Mauro Arias, Prensa Grafica del Salvador

FOTO DE MAURO ARIAS

Rib.

 

EL TEDIO Y LA FEMINIDAD

EN ALEXIA MIRANDA

FERNANDO UREÑA RIB

 

IMÀGENES CONTEMPLATIVAS DE ALEXIA MIRANDA

 

Los trabajos de la salvadoreña Alexia Miranda despiertan siempre una curiosidad intensa. No es esa curiosidad  que se alimenta de deseos banales, sino más bien del deseo insaciable de conocimiento.

Porque para Alexia Miranda el video es una forma de conocimiento que toma como punto de partida la cotidianidad, a la que le confiere peso y dimensión de símbolo. Las actitudes, los hábitos, la persistencia de ciertos actos adquieren bajo su enfoque un tono al mismo tiempo apacible y crítico. Apacible porque la intención no es censurar, sino simplemente mostrar para que sea el espectador mismo quien adopte sus propias conclusiones.

La cotidianidad es revisada por ella de manera crítica, con énfasis en ciertos detalles que, por su misma regularidad y frecuencia, tendemos a dejarlos pasar sin percibirlos y como si no tuviesen la importancia que ella nos hace conferirles. Al enaltecer ciertos actos cotidianos, Alexia nos obliga a dar una segunda mirada a la acción de la mujer.

Porque de eso se trata, de la mujer como un ser olvidado que muchas veces se retrae humildemente, ante la hegemonía y los privilegios que la sociedad otorga al hombre. Estoy seguro de que estas Imágenes Contemplativas abordan otro aspecto de esa realidad inmediata que afecta a millones de mujeres latinoamericanas.


 
Fernando Ureña Rib
www.latinartmuseum.com
 

 

Cuando por una serie de circunstancias imprevistas se me pidió que hiciera de jurado en la III Bienal deArte Paiz de El Savador no sabía a qué exactamente habría de enfrentarme. El arte de El Salvador me era desconocido. En los medios internacionales sólo se hablaba de ese país en los tiempos de la guerra, o si un terremoto sacudía de pronto sus cimientos.

Pero hace unos catorce años que El Salvador está acostumbrándose a la idea de vivir en paz. Y en medio de esa paz, descubro, surge un grupo de artistas jóvenes y visionarios con muchas cosas que contar e inmensas ganas de hacerlo. Y de hacerlo a su manera. Una de las primeras voces que descubro en la III Bienal es la de Alexia Miranda. Ustedes recordarán esa otra Alexia. La ciudadela sitiada por Julio Cesar durante la guerra de las Galias. Y así se nos presenta Alexia en un video que prepara como si se tratara de una danza o de una sinfonía o de un poema.

Pocas veces,  en el arte contemporáneo del video, uno logra apartar de su mente la idea de que está frente a un monitor o a un proyector.  Casi siempre la fría presencia del cajón y sus tecnologías nos divierte del mensaje, nos aparta de la intención, nos hace olvidar de la forma que es la que contiene en el arte todo mensaje.

Alexia Miranda logra trabajar la dinámica de sus imágenes como si se tratara de una íntima y libre meditación visual. El registro difuso de la imagen, la precisa fluidez de las secuencias, la cadencia misma de la estructura temporal sobre la que se yergue hace que el espectador vague y que a su mente acudan, en ondas sucesivas, pensamientos sobre la futilidad, el tedio y la vacua repetición de los actos simples de la vida.

Pero a esos actos simples: doblar una toalla, alimentarse, arrullarse sobre sí misma, danzar, Alexia les imparte una dimensión epopéyica. Es mucho lo que va dentro de esa cabeza, es mucha la energía pura que libera su cuerpo en movimiento y es, sobre todo, muy intensa.

 

Fernando Ureña Rib

INSTALACIONES DE ALEXIA MIRANDA

 

Un acercamiento a la joven ganadora del primer lugar en la categoría libre de la recién finalizada III BIenal de Arte Paiz.

 

Ella es un ser interesada por el juego, por el redescubrimiento de lo “sencillo” como un estilo de vida. Ella, Alexia, nacida de la danza y adoptada por muchas artes, ganó recientemente 2 mil dólares en la Bienal de Arte Paiz y siguió demostrándose muchas de las cosas que un día decidió seguir.

Estudió danza en la Escuela Nacional Morena Celarié. En 1996 decidió estudiar Letras y Filosofía en México, pero el devenir de esa nueva vida le refirió el gusto por todas las artes, por las instalaciones, por el teatro. “Hice mi propia carrera, metí materias que no debía y al final egresé de Humanidades, no de Letras”, dice, sonriente.

Regresó con pareja e hijos y se interesó pronto por la pedagogía: actualmente, da clases en la Fundación Teletón pro Rehabilitación (FUNTER). De ese contacto con la educación con los chicos y del hecho de convertirse en madre le sobrevino el cambio inmenso hacia lo lúdico. “Me encanta jugar, evolucionar hacia un estado sencillo, que es un factor que se ha perdido por estar bastante predeterminada nuestra vida, con reglas y demás.”

De calidades y otros discursos

Roberto Huezo, laureado pintor nacional, fue jurado de la bienal. Al ser cuestionado sobre los discursos de los ganadores, se refirió a Alexia y al entorno: “Ella bien pudo haber concursado como artista invitada, por la calidad que posee”, dijo, y se refirió a las tendencias de las artes que ella y los demás ganadores promulgan: “Son parte de una generación ya establecida, con discursos similares”. Igualmente los considera así Armando Solís, otro artista consagrado en nuestra cultura, pero hace la crítica: “El tipo de arte que practican (las instalaciones, los performances) es efímero: lo ponen y lo quitan. Pero la pintura (en su sentido estricto) no lo es, sobrevive y es eterna”.

Alexia efectúa performances (muestras que se basan en un concepto y que lo presentan con diversos géneros del arte pictórico o escultórico), pero, contrario a lo que piensan sus colegas ganadores, la violencia no es su musa: “Mi principal inspiración soy yo, mis cambios, mi maternidad. En mi motor de creatividad constantemente me expongo a mí misma a múltiples situaciones de la vida, emocionales, espirituales y de pensamientos (crisis, catarsis, encuentros de soledad y contemplación)”.


 


“Yo soy mi musa”

Alexia Miranda se ha sentado con las piernas cruzadas sobre una de sus pinturas. Esta es deplegable y abarca varias realidades a partir de cómo se la coloque.

Adentro, su última hija duerme, y una mesita en donde hay recortes y dibujos (recordemos, ella es maestra en FUNTER) nos observa, tranquila.

Un columpio de mimbre, fabricado en Nahuizalco, nos observa coqueto mientras ella muestra dibujos que hace junto a “un grupo” de amigos, quienes juntos pagan a una modelo.

Ganó el primer premio de categoría libre en la Bienal de Arte Paiz, vive en una zona en donde el bullicio de la ciudad es poco perceptible (“pero hay un templo cristiano que hace un bullón”, dice) y su casa es, como la de muchos artistas, una pequeña galería de su obra. Es Alexia, la instaladora, la creadora de performances... la profesora de niños con capacidades especiales en FUNTER.

¿Cuál es su percepción sobre tomar tanto el tema de la violencia en las obras de tus contemporáneos?

Es que hay cuestiones que uno no puede dejar pasar. Yo los respeto; sin embargo, lo mío es jugar bastante con mi cuerpo, con mis cambios y con lo que representa mi vida. Es como que si yo fuera mi musa de verdad, y creo que lo soy.

Hábleme de los discursos de su obra.

(Lo piensa unos segundos) intento buscar lo lúdico, las experiencias humanas. En mi vida, los cambios han dado giros tremendos a mi manera de percibir el mundo, como cuando me convertí en madre. Un día antes de dar a luz a mi último bebé, le dije a mi marido que me tomara unas fotos con la panza pintada, fue hermoso. Mis discursos son esos, tienen que ver con el juego, con mis cambios...

¿Pero por qué tanto el juego si...?

(Interrumpe) es que hemos perdido la sencillez, esa emoción tan primaria. Hemos perdido el asombro, apreciar el mero gesto de mirar a alguien cuando dobla en una esquina, saludar... Es tan bonito que nos respetáramos, pero que igualmente pudiéramos hacer lo que quisiéramos y como quisiéramos.

Sé que tiene una obra que critica reglas, y ahora me dice esta cuestión. ¿No le parece que sin reglas habría desorden?

Es que no digo que deba dejar de haber reglas, una estructura, en eso no estoy en desacuerdo. Lo que planteo es que haya cierta libertad de movimiento, de no seguir un rumbo, de ser más sencillos y libres.

Usted plantea cuestiones bastante existenciales en sus obras, crítica los tipos de sistemas, aunque no lo haga directamente.

Yo creo que es importante cuando uno se construye su “yo irresuelto” a través de eso “otro” del ser amado, el vecino, el sistema, el mundo, etc., y que sin una constante experimentación de nosotros mismos en este ejercicio o proceso de vivir la experiencia artística queda reducida a una forzada imitación conceptual del proceso artístico orgánicamente gestado digerido y transgredido por otros.

¿Qué opinión le merece la relación entre el mercado y las propuestas culturales? A muchos jóvenes artistas les va bien con la empresa privada.

Pues sí, pero creo que en mi caso particular, las cosas no son tan así. Yo no voy a hacer un cuadro por encargo, no soy decoradora. Ya si alguien viene y quiere comprar mi obra, pues bienvenido sea, pero no lo hago porque quiera vender.

 

 

 

FERNANDO URENA RIB

ART STUDIO

 

 

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Revisado: May 10, 2013

 

 

 

 

    
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